You’re the One (¿una consola de entonces?)

Cherchez la consolé

Cherchez la consolé

El martes pasado, parafraseando a Olano, la Gran Vía se volvió a reír. En las tripas del emporio telefónico, justo al lado de donde estaba el mítico mercado guerrillero Sepu (qué bien vendría en estos tiempos, por cierto), se levantaba el telón de la Xbox One. Bueno, más bien se encendía una tele para que un tipo nos lo contara allende los mares. Las «comparencias-plasma» estilo Rajoy, el signo de los tiempos, ya se sabe. Un toque «orwelliano» que no fue óbice para que el aforo se completase hasta la bandera, con periodistas noveles y veteranos (qué bien sienta no ser el más viejo del lugar de vez en cuando), con abundancia de chuches, piruletas y caramelos (todos de corporativo color verde, además) para amenizar la espera y la larga charleta. La nueva consola de Microsoft era la reina del baile, por supuesto. ¿Reina por un día? Esperemos que no.

Casi una semana más tarde, el tumulto inicial y los primeros anuncios de juegos para el nuevo ingenio (lógicos y esperados, evidentemente, no van a quedarse ancladas en el pasado franquicias billonarias) han dado paso a un compás de espera hasta que llegue lo realmente importante: probar la consola. Palparla, escucharla rugir, comprobar si su diseño de reproductor de vídeo 2000 o aparato de aire acondicionado de los 90 engaña y al natural es una preciosidad, cumbre del diseño funcional. Personalmente, estas presentaciones me dejan un poso agridulce de «coitus interruptus». ¿Esto es todo, amigos? ¿Se mira pero no se toca? ¿Hemos sido niños malos para que nos pongan los dientes largos? Ante este panorama, hay que contentarse, de buena fe, con lo que nos cuenten «los mayores»: que va a ser la repanocha en cuanto a juegos («Quantum Break» es el que llama más la atención a priori), a reconocimiento e interacción con el jugador, a multidisciplinaridad de ocio electrónico, TV, «nube» online y todos los elementos que queramos echar al caldero mágico, que se enciende a la voz de «ábrete sésamo«, que si la pelotera de los juegos de segunda mano, el acuerdo con el fútbol americano (¿mande?)… Pues eso, abracadabra, pata de cabra, o de conejo.

La televisión, más nutritiva que nunca

La televisión, más nutritiva que nunca

Como el valor al soldado, hay cosas que se presuponen en una consola que va a marcar el paso a la nueva generación: potencia, prestaciones, ampliaciaciones y fidelizaciones, que todas la compañías bailen a tu son (¿verdad EA y WiiU?)… Pero esto del hardware es más sencillo de lo que parece: una máquina, una tele y un mando (incluso en el país de Kinect, invento que puede consagrarse, o hundirse, definitivamente con Xbox One). Pero lo que realmente importa son los juegos, el desayuno de los campeones, la madre del cordero. Eso, e ir ahorrando los 600 euros que podría costar, según los últimos rumores. Y, cómo no, la competencia respirándote en el cogote, y encajando con deportividad (o no) el touché de que el One fuese el apellido de su primogénito, PlayStation One. En el fondo, son como niños… Y nosotros también, naturalmente. ¿Quién dijo aburrimiento los próximos meses? Próxima parada: E3.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=QjXU1anoC5Y[/youtube]

Únete a FATALITY WESTERN en Twitter y Facebook.

fatalityw

FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (síguenos en Twitter y Facebook).

5 comentarios en “You’re the One (¿una consola de entonces?)

  1. Para hacer aumentar las acciones de Nintendo y Sony, no hay que ser muy listos para ver que la presentación de Xbox One fue un descalabro. Quremos mas juegos y menos palabras…

  2. A mi me ha gustado la idea del «todo en uno». Ahora mismo mi rutina es, llegar a casa, estar 1:30h en el ordenador, comer viendo capitulos de algún anime en la ps3 y después pasarme toda la tarde con ella jugando, si es que no estoy muy cansado, si estoy cansado juego un poco menos y veo algo la tele. No me importaría ver el anime, jugar y ver la tele, todo en el mismo aparato.

    Ahora llega lo malo, mi hermano juega a la mañana, supongo que le mete unas 3h o 4h, cuando llego yo y me pongo en la ps3 le meto otras 4h, 5h o 6h. Si me prometen que la Xbox One va a soportar esa traca día tras día perfecto, pero si no prefiero aprovechar cada segundo de vida de la consola para jugar. Ese es el problema, y más ahora que el tema de la obsolescencia programada es casi obligatoria en todos los productos.

    Si a mi me sacas una consola, con un buen listado de juegos, y que no haya problemas de luces amarillas ni rojas ya me han comprado.
    Pero bueno, en general tengo bastante miedo a esta nueva generación, no se lo que puede pasar.

  3. Menudo tute le metéis a la consola, pobrecita, debe estar en los huesos… Sobre lo del «todo en uno», ya se sabe que, quien mucho abarca, poco aprieta. Lo esencial de una consola es que sirva para jugar, valga la perogrullada. El resto de accesorios son, eso, accesorios. Y sobre lo de la luz roja, esperemos que brille por su ausencia. A mí también me tocó esa «gracia» el año pasado y, en fin. Cuando pienso que mi consola Philips Videopac del 81 sigue funcionando como el primer día… Saludos.

  4. Pingback: You’re the One (2ª parte) | Fatality Western

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.