El origen de la inspiración

Un joven Tolkien imaginando el universo de fantasía que marcó toda su obra.

TOLKIEN explora los años de formación del famoso escritor sudafricano en su búsqueda de la amistad, el amor y la inspiración artística en el grupo de inquietos estudiantes del que forma parte.  En este contexto se produce el estallido de la Primera Guerra Mundial, que amenaza con destrozar esta “asociación”. Todas estas experiencias inspirarían al joven John Ronald Reuel Tolkien a crear un fantástico imaginario.

Nos encontramos ante un cuidado biopic centrado en la juventud del autor de ‘El Señor de los Anillos’. El director finlandés Dome Karakoski nos traslada directamente a un momento crucial de su vida. En las trincheras de la batalla de Somme, durante la Gran Guerra, Tolkien se ve herido, exhausto y rodeado por la artillería enemiga. Momento dramático a partir del cual viajaremos continuamente al pasado para ir conociendo las experiencias vitales que forjaron el carácter y la vocación del escritor amante de la mitología. Así, el recurso narrativo de ida y vuelta está medido y contemporizado, desde la pérdida de la madre querida, quien tanto influyó en su personalidad e inclinación por la fantasía; hasta la llegada a la universidad y su abrazo definitivo a la filología nórdica, gracias a un profesor de Oxford tras un delicioso encuentro. Pero es la relación de camaradería y fidelidad desde los tiempos de la exclusiva King Edward’s School de Birmingham, el objeto de mantenernos enganchados al destino del protagonista y a su evolución creativa.  

Los camaradas del The Tea Club and Barrovian Society en un momento distendido tras las clases.

En pantalla quedan reflejadas las inquietudes y motivaciones en torno a la poesía, la música, la pintura y la literatura que empaparán el espíritu de Tolkien y a su círculo más cercano, tres amigos del alma con los que formará The Tea Club and Barrovian Society. Aquí la cámara recrea, con acento eminentemente british y elegancia decimonónica, la osadía juvenil de un grupo de soñadores sin límites y sólidamente unido. La imaginación de Tolkien ya sabemos hasta dónde desembocó y acaso esa íntima amistad iluminaría la “hermandad del anillo” recogida en su famosa trilogía. Funciona eficazmente la pauta de ir desvelando las fuentes de inspiración del escritor, muchas en conexión con el arte – la música de ‘El anillo del nibelungo’ de Wagner- y la naturaleza; en ocasiones desgarradas de una realidad a flor de piel como la guerra que, al igual que Sauron -extraordinaria su espeluznante evocación onírica en el campo de batalla-, dejó grabada en él las imágenes de la destrucción y el dolor.

John y Edith vivirán un intenso romance antes y después de la Gran Guerra.

Otra virtud de la película es el encaje de la pasión romántica de Tolkien en el ambiente intelectual que se respira. La relación con Edith, de origen “dickensiano” al brotar en la misma casa donde son acogidos como huérfanos, es un recorrido por los sentimientos del escritor repleto de lirismo, también con incidencia decisiva en su obra posterior. Los actores Nicholas Hoult y Lily Collins ponen sutileza y complicidad a sus escenas, ternura y buen gusto, a veces expresado en metáfora y hasta en lenguaje élfico. Un complemento perfecto dentro de un guión sensible a lo bello, a lo estético de fuera y de dentro, muy alejado de la chabacanería simplona que nos inunda tantas veces en 140 caracteres.    

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 FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (sí­guenos en Twitter Facebook).