Deacon, el gran héroe apocalíptico americano

Acción "neozombi" en uno de los juegos para PS4 más esperados del semestre

El protagonista de «Days Gone»,  uno de los héroes  por excelencia del sector

Llegamos al día D: hoy se lanza Days gone y, desde luego, con el hype por las nubes. Por nuestra parte, solo queda redondear nuestra faena dedicando un artículo al protagonista de la aventura: un motero fuera de la ley llamado Deacon St. John, vagabundo, cazarrecompensas y vestigio errante de la humanidad, que surca caminos indómitos para intentar sobrevivir en un mundo devastado por una pandemia global. Lacónico y expeditivo cual forajido de western, Deacon es uno de los pilares de “Days Gone”, pues tendrá que enfrentarse a cara de perro contra los “engendros”, humanos infectados por un virus que los ha convertido en criaturas salvajes y hambrientas, dos años después del devastador cataclismo.

Por tanto, la supervivencia será la clave de este juego cuyos protagonistas deberán enfrentarse a la desesperación, la pérdida, la locura, la traición, la amistad, la hermandad, el arrepentimiento, el amor y la esperanza, intentando encontrar una razón para vivir ante circunstancias tan adversas (el último tráiler gameplay de Days Gone da buena cuenta de todo ello). Supervivencia en todos los sentidos, ya que Deacon arrastra un pasado traumático y un sentimiento de culpabilidad por el destino aciago de su mujer que le hace ser uno de esos personajes estelares de cualquier drama psicológico, con o sin zombis de por medio. Por ello, durante su aventura tendrán que transformarse radicalmente para salir de su concha y adaptarse al entorno, incluso interactuar con los personajes humanos que se encuentra por el camino y, por supuesto, con el entorno que le aprovisionará a conciencia. Porque, como buen survival, podremos usar múltiples formas para completar objetivos, como utilizar el sigilo para derribos silenciosos o adoptar un enfoque agresivo mediante armas de largo y corto alcance.

En este sentido, la reparación y conservación de las armas disponibles (desde armas de fuego a armas blancas, pasando por ballestas o cócteles molotov para dispersar a las hordas) es algo clave. Además, podremos crear nuevos objetos para mejorar la eficacia del combate. Un punto importante de Deacon es su moto, prácticamente una extensión de sí mismo, y que tendrá que mimar y tunear para librarse de las hordas y recorrer el camino buscando la libertad. Todo ello forjará el carácter de Deacon, uno de esos tipos que dejan huella en la consola.

fatalityw FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (sí­guenos en Twitter Facebook).

Enemigos de todo pelaje y cómo combatirlos

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Las Hordas actúan de forma sincronizada como un organismo único. Tendrás que disparar, poner trampas y activar explosivos al mismo tiempo en una huida agónica.

Nuestro recorrido por Days Gone continúa. Tercera etapa, esta vez para sumergirnos en la más rica de sus salsas. O sea, la acción descarnada y brutal que debemos protagonizar para salvar el pellejo en un mundo hostil y plagado de enemigos. Activamos el instinto de supervivencia y arrancamos nuestra moto con Deacon en su manillar dándolo todo.

La pandemia global nos acorrala por todos lados y el más claro exponente de sus efectos son los engendros, infectados por un virus que los ha convertido en criaturas monstruosas. Éstas tienen patrones de comportamiento comunes, de tal forma que hibernan, buscan agua y migran en grandes manadas de un territorio a otro. Pero, sobre todo, devoran cuanto humano o animal encuentran a su paso. Generalmente se mueven en grupo, se asientan en nidos extendidos por todo el mapeado del juego, cuentan con una IA que los hace más inteligentes que los clásicos zombis y se comunican e interactúan entre sí. Y ojito, cuando llega la noche se hacen aún más peligrosos. Nada de dormir como angelitos.

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Aparte de dejarte medio sordo, el grito de las Chillonas te los pone de corbata, ya que avisa de tu presencia a mogollón de hambrientos engendros para atacarte en manada.

Los engendros no son todos iguales y los encontramos de varios tipos. Los más comunes son los Zánganos, básicos y moviéndose en grupos pequeños de dos o tres individuos, aunque también se pueden agrupar en masa de cientos para formar las temibles Hordas, actuando de forma perfectamente sincronizada y como un organismo único. Cuando veas venir una horda, a correr y a echar continuamente la vista atrás para disparar y activar todas las trampas posibles antes de que su aliento llegue hasta tu cogote, o peor aún, te cacen y hagan picadillo contigo. También están los Renacuajos, oportunistas e infantiles (antiguos adolescentes), se esconden en la sombra para actuar en solitario de forma rápida; eso sí, sólo atacan si te ven debilitado o invades su espacio. Luego están las Chillonas, quienes utilizan su grito desgarrador para advertir a los enjambres y echártelos encima. Por último, mucho cuidado con los engendros de tamaño agigantado porque como te atrapen sencillamente te machacan.

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Como vemos en la imagen, Deacon St. John no sólo se las verá tiesas con engendros, la mala sangre correrá por la mayoría de los supervivientes humanos.

Vamos, un panorama pa’ cagarse y, ojo, tan solo por parte de los infectados, amén de animales salvajes igualmente aquejados por la pandemia y con la genética depredadora pasada de rosca. Porque de otra parte hay humanos de los que cuidarse, al menos tanto como de los engendros y que, como nuestro héroe Deacon, han sobrevivido… pero con mucha mala baba. La mayoría de los “sanos” bípedos implumes van a querer arrebatarnos nuestros recursos, e incluso intentarán matarnos a las primeras de cambio para quedarse con lo ajeno. No podemos bajar la guardia en ningún momento ante las cinco grandes bandas que pugnan por imponer su ley y con las mismas intenciones de despellejarnos vivo. Hasta será preferible invertir las tornas e ir a liquidarlos en sus campamentos utilizando el sigilo o directamente sacando a relucir arsenal y pirotecnia detonadora. No obstante, la dinámica de ocasionales narrativas emergentes, que de forma inesperada debemos protagonizar, nos obligará a ello. Así, toda aportación a nuestro manual survival será bienvenida para superar el camino sembrado de minas del postapocalíptico Days Gone: suministros, armas (de fuego y blancas, pasando por ballestas o cócteles molotov para dispersar a las hordas), recursos para la reparación y mejora de éstas, incluyendo crafteo, y crear medicinas para no sucumbir a la muerte. También interactuar con el entorno, básico, y con nuestra moto, pieza clave en el indómito devenir.

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La moto hay que cuidarla y mimarla al máximo por ser la mejor aliada. Además de nuestro medio de transporte, sobre su «montura» es la mejor forma de salir pitando en situaciones extremas.

Frente a locura y la desesperación la moto será nuestro mejor aliada. Por eso debemos tenerla a punto, rellenar su tanque de combustible cuando sea posible, mejorarla en los talleres encontrados en los campamentos. En definitiva, cuidarla y mimarla, porque como nadie nos salvará de las situaciones más extremas. Además, no sólo es un medio de transporte, sirve igualmente de punto de control móvil de la partida, antes de que los engendros, que están por todas partes, nos fastidien nuestro sufrido progreso. A propósito, y lo habrás deducido ya, el sistema de progresión es de lo más cuidado en el juego, el cual nos permite mejorar la resistencia o la salud del héroe, así como desbloquear otros parámetros gracias a la experiencia y nivel obtenidos.

Lo dicho, hay que echar mano de todo el manual survival para superar la presión extrema a la que nos somete Days Gone. Oye, y encantados de la vida.

Hasta el próximo capítulo.

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Historia para disfrutarla a sorbos

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Sarah y Deacon en los tiempos felices. Y cuanto más acelero, más calentito me pongo…

Los días pasados, aquellos cuando los brazos de su chica lo rodeaban mientras dirigía su moto contra el viento fresco de una naturaleza libre. Esos días, ya no volverán… definitivamente. Que suene el rock ‘n’ roll, que no pare la música ni el baile maldito de cientos, que digo, de miles de freakers/engendros, de humanos con mil aristas y tan poco fiables como un mono con una cuchilla de afeitar, de animales salvajes más salvajes de lo habitual y mutantes. El mundo contra Deacon St. John, así de tiesas se las verá el protagonista y héroe de Days Gone, mientras “cabalga” sobre su moto hacia un destino incierto en una lucha por la supervivencia única.

En el mundo caótico y frenético de Days Gone la historia bruñida por Ben Studio trasciende mucho más allá de ser otro juego de apocalipsis zombi. No obstante, al estudio de Oregón, autores de la serie Syphon Filter y de las aventuras de Nathan Drake en PS Vita, le gusta trabajar la narrativa con esmero, a base de intriga con ricos matices y dosificadas raciones de información para atrapar al jugador. Así nos ocurre poco a poco con lo que pasa por la cabeza de Deacon, lo que siente, los recuerdos que atormentan su corazón tras la pérdida de su mujer a causa de la pandemia global dos años atrás, cuando todo comenzó. Una personalidad que guarda sorpresas tras la fachada de mercenario cazarrecompensas y que no desentrañaremos en su totalidad hasta finalizar el juego. Si bien los precedentes de su pertenencia a una banda motera son conocidos pronto, todo lo demás en su ruta por salvar el pellejo nos va salpicando en el camino y sacudiéndonos continuamente como si estuviéramos en una montaña rusa y sin previo aviso. Hasta habrá que tragar sapos y ceder a la coacción para poder recuperar nuestra moto, realizando peligrosas misiones al servicio de algún canalla sin escrúpulos. Porque si algo debemos cuidar y necesitamos como agua es nuestra moto, ese otro “protagonista” con el que creamos un vínculo especial de interacción cual amo con su caballo. Así, debemos cuidar, alimentar de “gasofa” y mejorar nuestra querida montura de dos ruedas.

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Boozer y Deacon, dos en la carretera para afrontar los peligros del mundo postapocalíptico.

Todo está perfectamente guionizado en Days Gone, lo cual no quiere decir tener un desarrollo predeterminado y puramente lineal. Es más, los chicos de Ben Studio se han preocupado de implicar a los jugadores en el devenir de los acontecimientos con el peso de sus decisiones. Habrá momentos en los que debemos sopesar y valorar nuestras propias actitudes en la piel de Deacon, por ejemplo, en la forma de relacionarnos con quien es nuestro compañero de correrías motorizadas, Boozer. Incluso se plantea la tesitura de progresar en el juego a riesgo de traicionar la lealtad para con un amigo fiel. Tomar una postura u otra determina la distinta evolución en el juego.

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La inspiración zombi de “The Walking Dead” y “World War Z” es evidente en Days Gone.

La línea argumental de Days Gone es un sinuoso viaje por recorrer y gozar bajo la influencia “The Road” de Cormac McCarthy con unas gotas de “El halcón callejero; con inspiración zombi hundida en “The Walking Dead” y “World War Z”, como confiesa John Garvin, director creativo del proyecto; iluminado por la luz errante de “Sons of Anarchy” en la creación del protagonista. Acaso en el espíritu libre de Deacon St. John hallamos la esencia de la historia que tan estupendamente sintetiza Jotacé en su artículo de Megaconsolas nº147 -no dejes de pillarte la revista en El Corte Inglés- “enfrentado a la desesperación, la pérdida, la locura, la traición, la amistad, la hermandad, el arrepentimiento, el amor y la esperanza, intentando encontrar una razón para vivir ante circunstancias tan adversas”.

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