Todo al 64

«Attack of the mutant camels», uno de los clásicos del gran C64

Por si aún no has escrito la carta a los Reyes Magos, he aquí una opción de lo más golosa: nada menos que una recreación perfecta del mítico Commodore 64, esta vez de gran tamaño y con un teclado de trabajo para el fanático dedicado del ordenador más vendido del mundo durante los gloriosos años 80. Cierto que hace un par de temporadas salió a la venta una versión mini, pero aquí vamos a lo grande, no solo en dimensiones sino en prestaciones, ya que The C64 cuenta con tres modos alternables: C64, VIC 20 y Carrusel de Juegos. Podremos conectar el ordenador a cualquier televisión moderna por HDMI para obtener imágenes nítidas de alta definición 720p a 60 Hz o 50 Hz. Además, incluye un joystick actualizado que ahora cuenta con microinterruptores se suma al hardware para que los juegos incluidos sean aún más divertidos que nunca. Lo mejor del invento es, desde luego, su Carrusel de Juegos, ya que cuenta con 64 títulos preinstalados, entre los que se incluyen clásicos como «California Games», «Paradroid» y «Boulder Dash», y las nuevas incorporaciones como «Attack of the Mutant Camels», «Hover Bovver», «Iridis Alpha» y «Gridrunner». Por si esto fuera poco, se suman el reciente lanzamiento «Galencia», un videojuego de disparos sensacional, y la aventura textual «Planet of Death» para que revivamos los días de gloria de los verdaderos juegos de teclado. En fin, un regalito perfecto para los nostálgicos de pro.

fatalityw

 FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (sí­guenos en Twitter Facebook).

Viva la nostalgia

"Impossible Mission", posiblemente el juego más notable, y más puñetero, del viejo y mítico Commodore 64

«Impossible Mission», posiblemente el juego más notable, y más puñetero, del viejo y mítico Commodore 64

A más de uno se le habrá caído un lagrimón noltálgico con esta auténtica joyita desarrollada por Retro Games Ltd., y distribuida por Koch Media, y de la que ya hablamos hace unas semanas. Pero merece la pena insistir, porque este ingenio es una nueva concepción bajo licencia del ordenador doméstico que fue un éxito de ventas en la década de los 80. Con la mitad del tamaño del original, el THEC64 Mini se enchufa directamente a la televisión e incluye un joystick clásico , que se conecta a uno de los dos puertos USB disponibles, pudiendo así jugar a los títulos integrados en el ordenador lanzado en 1982 y que, con permiso del no menos entrañable Spectrum, pasó a dominar el ámbito de los ordenadores domésticos en los años 80. Se vendieron millones de unidades en todo el mundo y ocupa un lugar destacado en los corazones de sus antiguos dueños, entre ellos el que esto escribe.

La saga "Summer Games", el gran superventas de la casa (aunque la bandera española siguiera figurando con el aguilucho)

La saga «Summer Games», el gran superventas de la casa (aunque la bandera española siguiera figurando con el aguilucho)

Al enchufarlo a cualquier televisión actual a través de su puerto HDMI, los usuarios pueden jugar cualquiera de los 64 juegos clásicos preinstalados, de firmas míticas como Epyx, Gremlin Graphics, Hewson and The Bitmap Brothers. Títulos imborrables como “California Games”, “Speedball 2: Brutal Deluxe”, “Paradroid”, “Pit Stop 2” e “Impossible Mission” vuelven a revivir de forma milagrosa, y con opciones de guardado, carga, teclado incorporado y hasta un set para programar el Commodore 64 original. ¿Qué sensaciones tenemos al volver a disfrutar de nuestra consola preferida más de 30 años después? Personalmente, caer en la cuenta del buen trabajo de Epyx en la saga «Impossible Mission» (más que la secuela, también disponible), del planteamiento exquisito dentro de sus limitaciones de juegos como «Robin of the woods» o «Netherworld», de lo rabiosamente adictivos que sigue resultando «Uridium» o el redescubrimiento de locuras olvidadas como «Hysteria» o hasta «World Games». Eso, y las estupendas bandas sonoras o musiquillas que aún perviven en nuestra memoria. Está claro que faltan maravillas como «Cauldron II» o «Ghost’n’goblins», pero este chute de historia es impagable. Además, la maquinita es una monería.

fatalityw FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (sí­guenos en Twitter Facebook).

Diga 64

El mítico Commodore 64 regresará a finales de marzo con toda su calidad y carga nostálgica

El mítico Commodore 64 regresará a finales de marzo con toda su calidad y carga nostálgica

En plena Semana Santa, entre torrija y procesión, llegará todo un regalo para los nostálgicos jugones: THEC64 Mini, una joyita de tamaño mini pero que es toda réplica perfecta de la adorada máquina. Desarrollado por Retro Games Ltd., y distribuido por Koch Media, el ingenio es una nueva concepción bajo licencia del ordenador doméstico que fue un éxito de ventas en la década de los 80. Con la mitad del tamaño del original, el THEC64 Mini se enchufa directamente a la televisión e incluye un joystick clásico , que se conecta a uno de los dos puertos USB disponibles, pudiendo así jugar a los títulos integrados en el ordenador lanzado en 1982 y que, con permiso del no menos entrañable Spectrum, pasó a dominar el ámbito de los ordenadores domésticos en los años 80. Se vendieron millones de unidades en todo el mundo y ocupa un lugar destacado en los corazones de sus antiguos dueños, entre ellos el que esto escribe. Al enchufarlo a cualquier televisión actual a través de su puerto HDMI, los usuarios pueden jugar cualquiera de los 64 juegos clásicos preinstalados, de firmas míticas como Epyx, Gremlin Graphics, Hewson and The Bitmap Brothers. Títulos imborrables como «California Games», «Speedball 2: Brutal Deluxe», «Paradroid», «Pit Stop» e «Impossible Mission» volverán a revivir de forma milagrosa y por solo 80 euros (recordemos que cada uno costaba mil duros en su día). Muchos de estos títulos obtuvieron puntuaciones superiores al 90% en las revistas líderes de la época, y sus codiciados premios. Desde deportes hasta shooters, plataformas o puzles, hay una gran variedad de títulos que harán felices a los entusiastas de los retro. Lo dicho, una gozada para añorar tiempos heroicos e irrepetibles. ¿Para cuándo una recopilación de «Load’n’run», por cierto?

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=R-6PFfe0ouM[/youtube]

fatalityw FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (sí­guenos en Twitter y Facebook).

Otra de piratas

¿Ondeará algún día a media asta la dichosa banderita?

¿Ondeará algún día a media asta la dichosa banderita?

Ya se sabe que nuestro deporte nacional (o la “marca España”, que se diría ahora) es la envidia. Tanto es así que hasta se ha acuñado un eufemismo demencial y penitente (la “envidia sana”) para intentar justificarla y dulcificarla. Incluso algunos citan a los clásicos (el brillante género de la picaresca española) para loar sus virtudes, apelando incluso a la justicia universal, a la libertad de expresión o al comunismo más equitativo. Pero no hay más vuelta de hoja: el mecanismo central difícilmente puede ser más primario y abyecto: tú tienes algo que yo soy incapaz de conseguir; por tanto, lo deseo y, en última instancia, te lo robo. Y hasta me enorgullezco de ello y lo aireo a los cuatro vientos. Véase el caso de “8 apellidos vascos”: ¿qué es eso de llevar recaudados tropecientos millones de forma legal? Se acabó la tontería: a fotocopiarla en el top manta, saquearla y, de postre, jactarse en Twitter de sesión de cine en casa y en familia por la patilla (encima, destacando la escena de la manifestación, la de mayor vergüenza ajena de la película). La marca España pura y dura, vaya.

Por eso, nuestro pequeño país seguirá encabezando indefinidamente, o infinitamente, el ránking de piratería de la Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual, con el sector del videojuego en cabeza. Según datos recientes, el año pasado se piratearon contenidos por valor de 4.380 millones de euros o, lo que es lo mismo, 170 millones de juegos descargados ilegalmente. Solo en el negocio musical el agujero negro es mayor. ¿Culpables? Los de siempre: la escasez de recursos, el “gratis total” promovido por internet, la delincuencia cobarde y «anónima» a pequeña escala… pero también la ignorancia en su amplio sentido: hace unos días, una algo airada y no muy informada lectora de este blog protestaba reclamando imágenes, no repartidas a la prensa especializada por las distribuidoras, como Dios manda, sino capturas directas de cada juego (de “elaboración propia“, decía, como si fuesen retratos al óleo), práctica que podría conllevar “spoiler”, destape cotilla y, finalmente, difusión no deseada de contenidos, otra ramificación del pirateo. ¿No queda claro que el «todo vale» tiene sus límites?

Y pirateo también garantizado (pese a todo, gracias por los impagables recuerdos jugones preadolescentes)

Y pirateo también garantizado (pese a todo, gracias por los impagables recuerdos jugones preadolescentes)

Aunque, en ocasiones, uno contribuye a la piratería sin saberlo y se entera 30 años más tarde. El otro día, trasteando por la red, me topé con un artículo sobre “LOAD’N’ RUN”, mítica revista por fascículos mensuales que, a mediados de los 80, ofrecía a los usuarios de ordenatas domésticos (el mío era el Commodore 64, como ha quedado dicho más de una vez aquí) un festín de programas y juegos por un precio muy asequible. Nuestra ingenuidad infantil (a los once-doce años algunos aún creían en los Reyes Magos; servidor no, que siempre fue republicano) no nos hizo sospechar que, en realidad, todos los juegos de cada cinta eran pasto de pirateo puro, duro y burdo, rebautizando el original de forma a veces rocambolesca. Curiosamente, el engaño no procedía de España, sino de nuestro país “hermano”: Italia. Ah, el trapicheo y el mafioseo… ¿será esa la genuina y auténtica dieta mediterránea?

fatalityw FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (síguenos en Twitter y Facebook).

1984

tetris

Alexey Pajitnov, junto a su creación más eterna: «Tetris»

Para más de uno, la imagen más imborrable de 1984 tuvo lugar en la final femenina de la maratón de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, con la suiza Gabriela Andersen, deshidratada y prácticamente zombi (los zombis de toda la vida, se entiende) recorriendo dramáticamente los últimos metros de la prueba antes de entrar a la meta. Algo que, más o menos, se puede aplicar a la industria del videojuego, que ese año, hace justo tres décadas. vivió uno de sus momentos más cruciales, y tambaleantes, de su reciente historia. Pero también fascinantes, ya que probó la capacidad de levantarse del fango y reinventarse de un sector que, en ese momento, podía haberse quedado poco menos que para vestir santos o para surtir a cuatro geeks mal avenidos.

En el año olímpico, Daley Thompson fue el campeonísimo en varias pistas

En el año olímpico, Daley Thompson fue el campeonísimo en varias pistas

Tan solo unos meses antes, el maná llovía del cielo, el vellocino de oro estaba más cebado que nunca y los presidentes de Nintendo y Atari, los señores Arakawa y Lincoln, devoraban salmón de crianza y brindaban con Dom Perignon en un jet privado que les conduciría a la tierra prometida. En breve, acabarían tirándose los trastos a la cabeza, aunque Warner acudiría al rescate de la pachucha Atari, con más de medio billón de dólares en pérdidas. Pero los malos augurios, operaciones fallidas y colapsos digestivos empezaron a fraguarse rápido a lo largo de 1983, con caras largas en ferias como la Summer Consumer Electronics Show de Chicago y, sobre todo, la monumental resaca del lanzamiento del juego de “E.T. El extraterrestre”, que despachó millón y medio de unidades… aunque dejó sin vender otros dos millones y medio (enterradas en el desierto de Nevada, según la recurrente leyenda urbana), perfecta muestra de cómo iban las cosas.

Erving y Bird, tan amigos en los videojuegos...

Erving y Bird, tan amigos en los videojuegos…

...como archi-rivales en las canchas solo unos meses después

…como archi-rivales en las canchas solo unos meses después

Pero, en mitad del maremoto, 1984 mostró músculo y cerebro: por una parte, con el advenimiento de compañías de flamante estreno como Electronic Arts, que dieron en el blanco fichando por 25.000 dólares a Julius Erving y, de rebote, a Larry Bird (cuestión de compadreo entre agentes) para poner la primera piedra del género deportivo personalizado: el “Dr. J and Larry Bird go One on one”. Por otro lado, nuevos prodigios del ocio electrónico como el Commodore 64 dieron un impulso crucial al sector, animando a la programación casera y a la creación de sellos independientes Aunque, por supuesto, lo mejor fueron los videojuegos. Porque en 1984 hubo títulos cruciales y legendarios de todos los colores y géneros, siempre con la consigna de mantener un ojo en los salones recreativos y otro en las consolas domésticas.

El eslogan de "1942", toda una declaración de intenciones

El eslogan de «1942», toda una declaración de intenciones

"Bomb Jack", otro de los arcades irresistibles de aquellos maravillosos y revolucionarios tiempos

«Bomb Jack», otro de los arcades irresistibles de aquellos maravillosos y revolucionarios tiempos

Con esa idea surcó los aires “1942”, memorable hazaña bélica en scroll vertical para “pasarse con una sola moneda“ (a ver quién era el guapo) y que, como los grandes, no tardó en generar clones e imitadores; “Karate Champ“, pionero junto a “Yie ar kung fu“ del beat más pegón que pronto abandonaría al académico tatami para lanzarse a arenas más peligrosas y “kombativas“; “Kung-Fu Master“, germen de las irresistibles y macarras aventuras “repartidoras“ en horizontal que eclosionaría a finales de década; “Bomb Jack“, uno de los clásicos más adictivos y divertidos que se recuerdan; los también míticos “Paper boy“, “H.E.R.O.”, “Bank Panic“, “Pac-Land“, “Lords of midnight“, “Hogan‘alley“, “Tennis“, “ExciteBike“, “Duck Hunt“, “Ghostbusters“ (estimable intento de reconciliación entre cine y videojuego después del “affaire E.T.”), «Punch-Out!» (la de monedas de cinco duros invertidas en tumbar a Mr. Sandman)… Eso, sin olvidar que estábamos en un año olímpico: “Summer games“, “Track & Field“, “Hyper sports“ o “Daley Thompson‘s decathlon“ descubrieron el gozoso filón del atletismo “machaca pulgares”.

 

1984 incluso se atrevió con "Fahrenheit 451", de un jugón Bradbury

1984 incluso se atrevió con «Fahrenheit 451», de un jugón Bradbury

Pero no todo era arcade puro y duro. 1984 también fue generoso en aperturas de campo y reinvenciones del lenguaje jugón merced a títulos casi experimentales como “Elite” (para muchos, el primer juego “inteligente” y con final abierto de la historia), “Deus ex machina” (abstracto, único y “nasciturus”) y adaptaciones conversacionales de novelas míticas de la CF como “Guía del autoestopista galáctico” o “Fahrenheit 451”, que contó con las bendiciones y la colaboración del mismísimo Ray Bradbury. Capítulo aparte merece cierta criatura de laboratorio salida, allá por junio, de la moscovita Academia de Ciencias de la Unión Soviética y que, después de una laboriosísima pugna por sus derechos en Estados Unidos que casi provocó una nueva Guerra Fría, acabaría por convertirse en el videojuego más exitoso de todos los tiempos: un tal “Tetris”. Hablando de exportaciones, en aquellos vertiginosos meses Nintendo daba los últimos retoques a la prima hermana de la Famicom que estaba a punto de cruzar el charco, bajo el nombre de NES, para convertirse en la piedra filosofal de las nuevas generaciones de consolas que iba a catapultar la industria hacia cotas nunca antes soñadas. En fin, que el “año Orwell” cundió bastante, ¿verdad?

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=ZqXRCQHNq4Q[/youtube]

Únete a FATALITY WESTERN en Facebook.

fatalityw

FATALITY WESTERN es colaborador oficial de CLUB MEGACONSOLAS (síguenos en Twitter y Facebook).