iOS y Android, a la mesa

"Final Fantasy VI", uno de los mejores productos para móviles del año

«Final Fantasy VI», uno de los mejores productos para móviles del año

No hace falta más que darse un garbeo en el metro para comprobar que los juegos en plataformas móviles siguen en pleno auge y expansión. Lógico: el subidón tecnológico es imparable, y el nivel de enganche provocado por algunos superventas hace que más de uno se haya pasado de parada y llegado tarde al trabajo (bueno, a sellar el paro). Por eso, repasemos algunos de los cracks del año para iOS y Android, juegos que no agigantan sus dimensiones reducidas hasta convertirse en auténticos estándares en su género. Por ejemplo, “Baldur’s gate II”, una gozada de RPG de una franquicia sobradamente conocida y que llega a territorio iPad fotocopiada y ampliada desde su versión PC. Mazmorras para todos. O, dando un paso hacia el género terrorífico, tenemos “Slender Rising 2”, un escalofrío continuado y plagado de almas en pena aunque con un toque humorístico, y la segunda temporada de “The walking dead“.

"Slender Rising 2", cuando el terror puro se sirve en frasco pequeño

«Slender Rising 2», cuando el terror puro se sirve en frasco pequeño

Otra saga de campanillas en “Broken Sword”, que aterriza con “La maldición de las serpientes” con un ramillete de puzles, misterios sin resolver y un estupendo doblaje al castellano. Con sello de autor tenemos “Bloodstroke“, thriller hemoglobínico con la rúbrica de John Woo ambientado en un Hong Kong al filo de la navaja, o la katana. Ojo que mancha. Por supuesto, la vieja escuela no puede quedarse sin uno de sus alumnos veteranos: los matamarcianos bizarros de “R-Type II”, que con cuarto de siglo a sus espaldas aún demuestran su poderío. Aunque, para pedigrí clásico, el de “Final Fantasy VI“, aunque cueste casi 15 euros del ala. Pero muy bien invertidos, eso sí.

Sonic y sus amigos no podían faltar en cualquier circuito iOS y Android que se precie

Sonic y sus amigos no podían faltar en cualquier circuito iOS y Android que se precie

En el repaso no pueden faltar títulos de carreras (“Ridge Racer Slipstream“), acrobacias plataformeras (“Joe Danger infinity”), cóctel de cracks (“Sonic & All-star racing transformed”), volante futurista (“Flashout 2”), aventuras gráficas como “999”, hazañas bélicas como “Frontline Commando 2”, hits como “Bug heroes 2”, o endiabladamente minimalistas y hasta rompecocos como “Rocket Robo”, “Wave Wave“, “Tengami” o “Threes!”. Y hasta el “Surgeon simulator” para darle al bisturí con mucho arte. En fin, que incluso la entrañable peli de «Pancho, el perro millonario» también tiene desde ya su jueguecito estilo «Nintendogs» antes de su estreno el 6 de junio. Que no pare la fiebre móvil, aunque con moderación, siempre con moderación.

Pancho, más majo que las pesetas, solicitando ayuda y cariño desinteresados (aunque esté podrido de dinero, el muy perro)

Pancho, más majo que las pesetas, solicitando ayuda y cariño desinteresados (aunque esté podrido de dinero, el muy perro)

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Amistades moderadamente peligrosas

El Kinect Omnimax de "Her", flamante Oscar al mejor guión originalísimo

El Kinect Omnimax de «Her», flamante Oscar al mejor guión originalísimo

¿Os acordáis cuando al cine le daba por adaptar cualquier videojuego «con posibles»? Como casi siempre, tal sarampión se debió a exprimir una efímera gallina de los huevos de oro (el éxito de las sagas «Tomb raider» y «Resident evil», este último aún coleante), aunque la verdad es que los resultados dejaron mucho que desear (excepto «Silent Hill» y el experimento de «Final Fantasy», y somos muy generosos), sobre todo por culpa del matarife de Uwe Boll, que Dios le tenga en su gloria (cinéfila, al menos). Después de que la gran «¡Rompe Ralph!» reabriera el debate, y de que «Her» lograra el primer Oscar de categoría para el subgénero videojugón (con todas las comillas y matices que queramos), parece ser que el séptimo arte vuelve a fijarse en el noveno: en menos de un mes llega la adaptación peliculera de «Need for speed», y Sam Raimi acaba de anunciar que quiere poner sus expertas manos sobre «The last of us». Esperemos que este proyecto no se quede en agua de borrajas, como otros tantos que repasamos en el nuevo e inminente número de MEGACONSOLAS (crucemos los dedos con «Assassin’s creed» y Michael Fassbender, ahora que se ha quedado sin estatuilla y tendrá la agenda más despejadilla). De momento, al turrón de cada viernes: la manita de estrenos más contantes y sonantes del día.

"Joven y bonita", pocas veces un título más justiciero

«Joven y bonita», pocas veces un título más justiciero

“300: El origen de un imperio”. Hablando del tema, pocas películas con más alma de videojuego que «300», auténtico beat’em up en las Termópilas que inspiró a no pocos mostrencos con espíritu deportivo y empresarial, aparte de una crítica en «El País» que pasará a la historia de la pedantería y la autosuficiencia. Ahora llega su precuela, con idénticos abdominales aerografiados, misma leña fascistoide, nulo factor sorpresa y, al menos, Eva Green de musa. ★★

“Las aventuras de Peabody y Sherman”. Estos simpáticos personajillos, descartes de las tardes con merienda de pan y chocolate y hormigas atómicas, resucitan en formato estelar animados por el buen oficio de Rob Minkoff y los tropecientos guionistas de DreamWorks. Cartoon espídico, con guiños y anacronismos espacio-temporales múltiples y con chute extra de vitaminas reconstituyentes para no dar tregua a los críos. Brillante envoltorio, ya se sabe. ★★★

“Emperador”. Un drama histórico y acartonado como el cutis de Tommy Lee Jones, que da vida al general MacArthur preparando la paz en suelo japonés tras la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Una lección con sabor a tiza rancia lastrada fatalmente por su tonelaje romántico y «melo» y por la horrible actuación de Matthew Fox. Lástima porque prometía. ★★

“Joven y bonita”. François Ozon sigue jugando a las casitas, esta vez con una muñeca dentro sencillamente primorosa (y modelo de perfumerías de Yves Saint-Laurent, no te digo nada). Ecos a «Belle de Jour» y mucha poesía de la carne afrancesada y de alquiler en una historia conmovedora y sensual. ★★★

“Oh Boy”. Uno de los debuts más celebrados del último cine europeo, que ganó de calle los «Goya alemanes». Un blanco y negro fulminante es el foco de la vagabundeante historia de un joven berlinés que intenta buscar su sitio en este absurdo mundo. Suerte. ★★★

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Dz6PS-jMljs[/youtube]

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Seis para la tres

La gran saga de Sony, a galope tendido

La gran saga de Sony, a galope tendido

Marchando otro día en las carreras. Y de los buenos y casi eternos. Porque, definitivamente, para la saga de Polyphony, santo y seña de tantas tardes de gloria de PlayStation, pertenece a esta categoría. Pocas franquicias han demostrado un acabado general y un nivel de detalle y perfeccionamiento (a veces un poco “maniático”) como ésta. Y, por supuesto, en este «Gran Turismo 6», donde soplan quince velitas, su exhibición de ingeniería fina es apabullante. Además, en territorio PS3, para demostrar que, en ocasiones, no todo es potencia superlativa sino arte y virtuosismo al volante. Pero nada de vivir del glorioso pasado: sabedores de que la competencia pisa fuerte (y en Xbox One, además), Sony ha querido presentar un juego de categoría, con nuevos coches, circuitos y jugabilidad para atraer a veteranos y neófitos (la era de los complicadísimos carnés de acceso eran otros tiempos). La idea, según confesó Kazunori Yamauchi, sumo creador de la saga, es hacer “más flexible y ampliable, difuminando las fronteras que separan las carreras virtuales de las reales”. Un dato para corroborar esto: cada uno de los 37 circuitos disponibles se han recreado con una desviación de solo un centímetro respecto a la realidad. Algo asombroso y que demuestra cómo se hila en esta franquicia.

Por supuesto, el componente "retro" no podía faltar

Por supuesto, el componente «retro» no podía faltar

Hablando de circuitos, tendremos la posibilidad de acelerar gloriosamente en un centenar de recorridos de perlas como Ascari, Silverstone, Brands Hatch, Mount Panorama y Willow Springs, las novedades más destacadas de esta entrega. Todos ellos, recreados al milímetro (como hemos señalado y, además, con un reflejo de las concidiciones meteorológicas reales gracias a su simulador medioambiental basada en la latitud y altitud. Más autenticidad, imposible. En cuanto a modos de juego, tendremos el clásico Arcade para competir contra rivales virtuales, en carreras contrarreloj o en modo compartido; el modo Carrera Profesional, uno de los favoritos de los aficionados, donde tendremos que ir subiendo escalones profesionales licencia a licencia (aunque aquí tendremos créditos por ganar carreras como novedad); minijuegos… En fin, que no falta de nada. Mención aparte merecen la vertiente online, generosa y elaboradísima, y que permite a la comunidad de jugadores crear nuestros propios clubes, chatear, organizar carreras exclusivas hasta para 16 contrincantes, y un largo etcétera de opciones.

La bella Ronda, musa de Yamauchi, también tiene protagonismo especial en "GT6"

La bella Ronda, musa de Yamauchi, también tiene protagonismo especial en «GT6»

Como no podía ser menos, el garaje del “Gran Turismo 6” es de impresión. Nada menos que 1.200 vehículos recreados al detalle, incluyendo bólidos de esta temporada de la categoría GT3 de la FIA, como el Pagani Huayra de 2011, clásicos como el BMW 507 de 1957 y coches de producción tuneados como el Ford Focus ST de 2013. Todas las marcas etiqueta negra (Mercedes, Alfa Romeo, Ferrari…) a nuestra disposición, y cada vehículo diseñado cuidadosamente a imagen y semejanza de sus equivalentes reales, tanto en look como en conducción. Ojo también a su compatibilidad directa con smartphones a través de la aplicación GPS Logger, un cuadro de mandos que promete cambiar nuestro “oremus” jugón ya que, gracias a dicha aplicación, podremos registrar datos GPS reales desde nuestros vehículos y luego recrear la ruta en forma de circuito en el juego. Aparte, GPS Visualizer utiliza también los datos GPS de un coche real en los circuitos del juego para disfrutar de repeticiones espectaculares a la carta. Si a todo esto le añadimos un nivel gráfico francamente alucinante (¿hasta dónde llegará la séptima entrega en PS4?), un apartado musical -y en general sonoro- fabuloso y esa elegancia que siempre ha impregnado la saga, desde los menús hasta los escenarios o ángulos de cámara, la cosa está clara: este “Gran Turismo” es más grande que nunca.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=VbsZaa0ZZzA[/youtube]

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Policías y ladrones, digo corredores

La persecución pura y dura vuelve a ser la esencia de la saga

La persecución pura y dura vuelve a ser la esencia de la saga

Después de casi una veintena de años y otros tantos títulos en primera línea de la pole, y en los que ha recorrido de pe a pa todo el espectro del género de carreras y aledaños, lo han vuelto a hacer. «Need for speed: rivals» regresa a la esencia de la saga de conducción y persecución por excelencia de ayer y de siempre. Porque, cada título y cada paso de «MFS» («Underground», «Most wanted», «Shift», «Carbon», «Undercover», «The run»…), y cada experiencia y hasta presentación de cada novedad, nos ayuda a tejer el apasionante mosaico de este sector en las dos últimas décadas, cuando éramos jóvenes airados y un poco tuneados. Dejémenos de nostalgias y zarandajas, porque, de hecho, este estupendo juego va a ser uno de los primerísimos espadas que den el pistoletazo de salida, esta misma noche, a la flamante PlayStation 4, así que la ocasión no podía ser más perfecta para disfrutar de sus prodigios.

El catálogo de bólidos a nuestro servicio será de impresión

El catálogo de bólidos a nuestro servicio será de impresión

El primero, cómo no, es elegir si queremos jugar como policía o como corredor, ya que cada bando tendrá sus propios retos, apuestas, recompensas y consecuencias: si vamos al margen de la ley nuestra meta será alcanzar la fama corriendo riesgos y capturando en vídeo nuestras huidas más espectaculares para fardar ante todo el mundo. Cuantos más policías esquivemos, más Speedpoints tendremos en las alforjas, para ir desbloqueando nuevos coches y objetos. Pero si nos ponemos la gorra de poli tampoco nos aburriremos precisamente, ya que formaremos parte de un equipo de persecución colaborando con otros jugadores y así conseguir prestigio y progreso en los rankings de la Fuerza Policial para desbloquear vehículos y tecnología de persecución. Aunque el alma de «Rivals» es este épico pique de gato y ratón, su columna vertebral llega con All-drive, un novedoso sistema que rompe barreras entre los modos de juego en solitario y multijugador, gracias a una competición directísima, sin salas ni esperas, con corredores de todos el mundo con los que nos cruzaremos, o chocaremos, creando un mundo en el que jamás vivirás dos momentos o dos eventos iguales. Una pasada, la verdad.

El Ferrari F12 berlinetta, la joya de la corona del juego

El Ferrari F12 berlinetta, la joya de la corona del juego

Pero, ¿qué sería de un juego de coches sin coches? Para que el listón se mantenga, esta edición viene con alfombra roja incorporada, y nunca mejor dicho porque supone el esperadísimo regreso de Ferrari a la saga después de siete años de ausencia. Por fin nos podremos poner al volante de algunos de los bólidos más lujosos del mundo, incluido el F12 berlinetta y otros muchos cochazos para quitar el hipo. Por supuesto, las principales escuderías y marcas del mundillo también estarán disponibles, y con un abanico enorme, marca de la casa, de edición y modificación para potenciar nuestro coche con con nuevas pinturas, decoraciones, matrículas personalizadas, llantas y vinilos. Ya bien maqueados y «niquelados», nos lanzaremos como jabatos a los numerosos circuitos e itinerarios disponibles (y estupendamente diseñados y recreados), para peinar el asfalto bien sea como pilotos callejeros llenos de adrenalina y tecnologías evasivas que van desde los inhibidores hasta pulsos electromagnéticos, o como representantes de la ley armados hasta los dientes para realizar detenciones agresivas con ondas de choque, controles de carretera, helicópteros de apoyo, etc. Y pudiendo cambiar de bando sobre la marcha, claro. Lo dicho, un show de primera rabiosamente arcade y que garantiza horas de acción, persecución y disfrute. No podía ser menos tratándose de un «Need for speed», claro.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Ot5lwCf-96g[/youtube]

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Verde que te quiero verde

La Xbox One ha arrancado motores con una "forza" brutal

La Xbox One ha arrancado motores con una «forza» brutal

Un millón en un día. Ni más ni menos. Así se resume la potencia de saque de Xbox One, que ha despachado tan redonda y redondeada cifra de consolas en sus primeras 24 de vida. Así que nobleza obliga a comentar más pormenorizadamente, y entre hoy y mañana, los principales culpables de tal éxito: los juegos estrella de su lanzamiento. Empezando por uno de los más esperados: «Forza Motorsport 5», el no va más del género de conducción, un nuevo episodio en el que Turn 10 echa toda la carne en el asador para lograr un realismo visual sin precedentes en la experiencia de conducir, gracias a un nuevo motor gráfico permite recrear miles de materiales y texturas con un nivel de precisión imposible hasta la fecha: desde el reflejo de la luz sobre una capa de pintura perfectamente aplicada a la textura del cuero cosido a mano y del metal pulido, pasando por las huellas en los neumáticos desgastados y en el asfalto erosionado. Una auténtica barbaridad.

Los modelos clásicos son una de las señas de clase y elegancia del juego

Los modelos clásicos son una de las señas de clase y elegancia del juego

Aparte de un virtuosismo gráfico apabullante, lo que llama la atención de este “Forza” es su afán renovador y reformista. Por ejemplo, ha eliminado el clásico modo carrera, que nos permitía desbloquear circuitos, vehículos y desafíos, en beneficio de un acceso más selecto según las capacidades y posibilidades de cada usuario, ya que es casi imposible lograr todos los modelos disponibles en el garaje (para hacerse una idea, nada mejor que chequear el modo AutoVista, que va más allá de los 26 modelos de rigor). Hablando de modelos, La oferta automovilista del “Forza 5” es como para desencajarte la mandíbula: Audi, Ferrari, Porsche o Mercedes no han querido perderse la fiesta, y se unen al garaje aportando sus cochazos en su más alta gama. Además de clásicos modernos como el Ford Focus ST o el Chrysler 300 SRT8, también tendremos auténticas joyas como el AMC Javelin-AMX del 71, el Alfa Romeo Giulia Sprint GTA Stradale del 65 o hasta el Mercedes 300SL Gullwing Coupe. Y mil y un joyas más, incluyendo históricos monoplazas de Grandes Premios, que se irán incorporando para disfrute del personal. Y es que que una de las claves maestras de esta edición, entroncada con la característica principal de la consola, es la accesibilidad: todos los usuarios van a poder disfrutar de los 60 frames por segundo más elegantes, estables y majestuosos que se recuerdan en un juego de conducción.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=iYTx9DFWMSI[/youtube]

Ello nos conduce, nunca mejor dicho, a un modo multijugador rápido y equilibrado: gracias al innovador Matchmaking inteligente y a los servidores dedicados de Xbox Live, disfruta de épicas partidas multijugador perfectamente adaptadas a tu nivel y estilo. Todo un espectáculo poder disputar carreras vibrantes en Laguna Seca, con unos competidores más fieros que nunca gracias a la IA del juego, seis veces, seis, más potente gracias a las posibilidades tecnológicas de la Xbox One y del sistema de matchmaking llamado Smart Match, que tiene en cuenta el nivel de los corredores y su grado de picardía y veteranía. Aparte, detalles como la meteorología, la iluminación, la música, los escenarios, los circuitos perfectamente detallados, y todo lo que se nos ocurra, tienen un despliegue magistral y prácticamente inmaculado. Incluso los neumáticos Calspan en vez de Pirelli le dan un plus de “aviación” a la velocidad crucero global. En fin, que si no estamos ante el simulador de carreras definitivo, que venga Schumacher y Fangio y lo vean.

¿Una sesión de "Harlem shake"? Mejor el "Dead rising 3" a pleno rendimiento

¿Una sesión de «Harlem shake»? Mejor el «Dead rising 3» a pleno rendimiento

Y, en la otra esquina tenemos zombis, zombis y más zombis. Porque «Dead rising 3» es, además de una diversión casi hipnótica, un idóneo manual de instrucciones iniciales sobre cómo se las puede gastar Xbox One en el futuro en cuanto a capacidad, amplitud de horizontes y gestión de masas (en este caso, podridas pero contentas, como decía la canción). Aparte de la masacre máxima planteada por la saga, y que puede recordar a otra saga destrozona pero estilosa como es “Dynasty Warriors”, “Dead rising” se beneficiaba, desde sus inicios allá por 2006, de un sentido del humor a veces corrosivo y unas referencias a la cultura pop propias de un Duke Nukem en sus mejores años. Constantes vitales (valga la paradoja) que han conservado y aumentado en este tercer capítulo, que se localiza justo una década después de los fatales acontecimientos acaecidos en Fortune City, cuna de la escabechina de “Dead rising 2”. Así, tendremos un nuevo prota, un mecánico (del swing) Nick Ramos, que tendrá que afilar su caja de herramientas a la hora de sobrevivir al caos que se apodera de Los Perdidos, California. Su principal cometido, además de escapar de los mordiscos y zarpazos de las criaturas feroces, será escapar, junto con otros supervivientes, de la ciudad antes de que el ejército la convierta en cenizas.

Algunas de las "joyitas" con las que podremos arrasar muertos vivientes

Algunas de las «joyitas» con las que podremos arrasar muertos vivientes

Para salir vivos de esta locura, es preciso recurrir a las armas disponibles, que serán muchas y variadas: pistolas, cuchillos, grandas, lanzacohetes… Pero, en realidad, lo mejor es explorar a fondo el editor de armas, una de las señas de identidad de la saga: aquí casi cualquier cosa se puede usar para combatir a los zombis: despojos de viviendas, tuberías, sanitarios, palos, tablones… Y no digamos los talleres que hay en la ciudad, numerosos y todo un edén para un manitas como nuestro prota. Aunque también basa su atractivo en las funciones online (con el compinche Dick en el modo cooperativo, y hasta 24 supervivientes en el multijugador), “Dead rising 3” tiene más alma de sandbox lobo solitario que nunca, con un argumento testimonial eclipsado por su poderoso instinto de salir por patas y liquidar zombis a troche y moche. Tendremos cerca de 25.000 para elegir, así que échale pan y merienda a la cosa. Aquí no habrá límite de tiempo, además, pudiendo guardar la partida sobre el terreno y no solo en el “excusado”, como antes (a no ser que juguemos al “nightmare mode”, con opcienes más limitadas).

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=uSkLURyQ5QM[/youtube]

La exploración de Los Perdidos y sus cuatro grandes barrios, gracias a los cañeros -y por supuesto letales- vehículos disponibles es capital en un juego repleto de sorpresas y de los golpes surrealistas típicos de la casa (disfraces, guiños, referencias jugosas…). Algunos zombis son de traca, aunque los no infectados también tienen lo suyo, inspirados en los siete pecados capitales y todo. Mucha diversión (20 horas de juego), escenarios brillantes y, sobre todo, gráficos y jugabilidad que anticipan lo que puede llegar a ser la Xbox One. Por cierto, para que no se diga, el juego también utiliza algunas de las funciones estrella de la consola. Por ejemplo, el Xbox SmartGlass, ideal para localizar objetos y puntos referenciales de las diversas misiones, así como mandar un SOS militar en caso de apuro extremo. Por su parte, Kinect es ideal para llamar la atención y distraer a los zombis “a viva voz”, aparte de navegar por los menús con buena brújula. ¿Quién teme al muerto viviente feroz?

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You’re the One (2ª parte)

"Forza 5", una máquina total para una consola galopante

«Forza 5», una máquina total para una consola galopante

Ahora sí que sí. Después de que, allá por el florido mayo, nos quedásemos con la miel en los labios en la primera toma de contacto con la Xbox One, en el lluvioso octubre la cosa por fin se pudo consumar: ayer, en el marco incomparable de una de las terrazas más rotundas de la capital, en el fondo Sur de la plaza de Santa Ana (a veces aún se puede decir eso de «de Madrid al cielo»), pudimos catar, tocar y jugar con la nueva maravilla de Microsoft (aparte de merendar gratis y saludar a apreciados colegas de la casa). Y, la verdad, la sensación (o las sensaciones, como dicen los futboleros horteras) no han podido ser mejores. Empezando por el mando, pequeño, suave y plateresco, pero todo un cañón espléndidamente diseñado para lo bueno de verdad: matar zombis, volar con bólidos, afeitar en seco a gladiadores, etc.

Arrancamos la jam session con una de las perlas del lanzamiento de la consola (de aquí a un menos de un mes, recordemos): «Forza Motorsport 5», un auténtico pura sangre que supone un punto y aparte en el subgénero automovilístico. La demo probada nos colocó en pleno Laguna Seca a los mandos de maravillas como un Mercedes del 54 o un Ferrari reluciente y, tanto los gráficos como la luminosidad o los efectos sonoros como la conducción propiamente dicha son de desencajar la mandíbula. Inconcebible mayor perfección, sinceramente. En el nuevo e inminente número de MEGACONSOLAS sacaremos un análisis más pormenorizado de este juegazo tremebundo. Aunque, para tremendo, «Dead Rising 3», un apocalipsis zombi absolutamente brutal y con criaturas infernales hasta en la sopa. Aparte de lo apropiado del tema para Halloween, el juego (que a veces recuerda a la saga «Dynasty Warriors» pero con el vestuario más perjudicado) es un perfecto botón de muestra para que la Xbox One luzca su poderío y potencia, porque tropecientos mil zombies campando y atacando en un mismo escenario, y en un mundo abierto, dinámico e interactivo como pocos, no es tarea fácil.

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Y, como guinda, una de romanos. Nada menos que «Ryse: Hijo de Roma», una de las sorpresas más agradables de la velada: un slash impecablemente ambientado donde nos pondremos en la piel y la coraza de un fiero gladiador que tendrá que sobrevivir en la arena a golpe de espada, puño y también ingenio. Solamente la entrada en escena del titán, con el rugido del coliseo y la sangre y arena en el aire (literalmente) pone los pelos como escarpias. Y, ya metidos en faena, las coreografías guerreras y la elegancia y contundencia de los movimientos y estocadas son de escalofrío. En fin, que esto es solo un aperitivo (para un jugador, claro, porque el multi es harina de otro costal) de lo que nos espera dentro de nada. Traguemos saliva y a gozar.

¿A quién no le gustan las películas de gladiadores?

¿A quién no le gustan las películas de gladiadores?

PD. Aunque la actualidad jugona mandaba, no nos olvidamos de que hoy es viernes de estreno, a pesar de que, entre la resaca de la Fiesta del Cine y el Madrid-Barça de mañana, la cartelera viene algo pobretona. Pese a todo, repasemos telegráficamente lo mejor que el séptimo arte nos ofrece como novedades:

«Insidius 2». Da más miedo, es más despendolada (esos investigadores patafísicos) y provoca más respingos que la primera (que no estaba nada mal), que es ni más ni menos que lo que se le pide a una película de terror. ¿O no? ★★★

«Grand Piano». Balada frenética de piano con sello de Rodrigo Cortés, ecos de Hitch, y ese toque «no parece española» que nos gusta tanto. Buen debut, aunque con hoja de calco. ★★★

«La vida de Adèle». Flamante Palma de Oro en Cannes, con todo el amour fou, arrebato y hasta desacato que se le exige a un drama romántico a la francesa. Maravillosas sus intérpretes, en el filo del precipicio sentimental. ★★★★

«Cuerpos especiales». Sandra Bullock demuestra que no todo el monte es orégano, ni el espacio «Gravity», en esta comedieta boboncia pero ideal para un finde lluvioso y con los hombretones de la casa engorilados con Messi y Ronaldo. Suena fatal, lo sé. ★★

«El camino de vuelta». Una dramedia de lo más agradable, con ese toque «Pequeña miss Sunshine» que no nos cansamos de ver, y esa amargura estilo «Los descendientes». Fetén reparto, además. ★★★

«Todos queremos lo mejor para ella». Y un poco (más) de cine español, para que no se diga. Mar Coll, después de sus «Tres días con la familia», revalida su buenos fundamentos con una crónica de superación personal dura y suave a la vez. Ojo a la prota. ★★★

Suspense bien afinado y que "no parece español"

Suspense bien afinado y que «no parece español»

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Angelitos…

Más malos que la quina

Más malos que la quina

Las cosas, como son: tal vez porque se nos ha olvidado montar en bici (mentira cochina el mito popular de que nunca se olvida), el mundo motero nos parece una horterada de bolera. Pero entrañable, eso sí. En todos sus frentes: desde los kamikazes mensakas poligoneros a los amantes de las carreras, la gasofa y el carenado fino, pasando por los vespasianos romanos y, cómo no, las escandalosas bandadas de pajarracos américo-profundistas que responden al pomposo, y hortera, nombre de «ángeles del infierno». Esos y su parafernalia nos matan. Algo compartido por muchos, desde luego (quizá con afán antropológico), desde Roger Corman y sus peliculillas mugrientas hasta la (fatal) anécdota de que los Rollling Stones utilizaron a una de estas tribus para que fuesen los encargados de seguridad de un concierto que acabó como el rosario de la aurora. Incluso «Los Simpson» tienen un capítulo consagrado a estos mendas y, ya en nuestro negociado, «Grand Theft Auto IV» hizo lo propio con su spin-off «Lost and Damned».

Los abuelos de los pajarracos

Los abuelos de los pajarracos

Pero lo de «Ride to Hell: Retribution» es demasiado. Todos los códigos de conducta, honor y testosterona de esta pandilla se reflejan a la perfección en un juego ideal para trasegarse, junto a un pack de seis latas XL de cerveza del Lidl, en cualquier noche calurosa de verano. Desde el primer perdigonazo, con ese protagonista estilo Lorenzo Lamas en «Renegado» (¿o era «El halcón collejero»?), al que no le falta detalle ni cliché (melena con laca, tabaco en el hombro, tatuajes de escayola, diálogos apaches, argumento shakesperiano para vengar al hermano asesinado…), estamos dispuestos a asistir a una experiencia epatante y sin parangón. Nada de idealizar ni pontificar al «gremio» de «hijos de la anarquía» de marras: todo lo que se escupe y hasta vomita en este juego es puro neorrealismo macarra, desde las peleas sangrientas y torponas (¿o alguien se imagina a estos tiparracos cruzando guantes como Gentleman Jim?) al trato brutal con las mujeres/prostitutas, pasando por las persecuciones a coz limpia (o sucia) o los garitos infrahumanos y llenos de desconchones donde se relacionan estos cromañones con calcetines de cuero. Incluso la banda sonora es monocorde, como mandan los cánones.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=cX1KO5SXjL8[/youtube]

Lo malo, con malo se paga. Desde luego, esta honestidad brutal no es del agrado de los románticos del universo pop yanqui. Quien busque greñas con suavizante, Penélopes Glamour o veteranos parecidos a Kris Kristofferson (aquí sale un viejo que en ocasiones se parece al Padre Abraham, el de los pitufos, toma metraje encontrado), que cambie el chip. Quien disfrute con una piara de cavernícolas sobreactuados y calorros exhibiendo sus ridículas motos-ciervos y pateando traseros y neuronas polvorientas, éste es su juego. Porque, amigos, hay cosas que no se pueden tomar de otra forma que no sea ésta. Si eres una caricatura con patas, tu medicina perfecta es este juego. Ea, a descorchar otra birra helada y a pasar el peaje de la Ruta 666 haciendo un simpa, claro…

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Quemando rueda

Llegó el "veranaitor" en Laguna Seca

Llegó el «veranaitor» en Laguna Seca

Ya lo dijo el clásico: las bicicletas son para el verano. Y las motos, y los coches, y los hasta los monociclos y tándems (por no hablar de los patinetes que pasan peligrosamente cerca de las uñas de los guiris paseantes, agazapadas en sus sandalias de corcho). Vamos, que el gustoso olor a neumático achicharrado es uno de los aromas veraniegos por excelencia (mejor no ampliemos datos sobre los otros). Y también de las consolas: allá va, metiendo la directa, un tridente de juegos con el motor rugiente que acaban de aterrizar en la pole de novedades.

El primero, «MotoGP 13», vuelve a demostrar su poderío y «oficialidad» (en cuanto a licencias, corredores y circuitos) con un simulador en el que se nota el bendito año sabático que se ha tomado Milestone para encajar todas las piezas a la perfección. 18 pistas (con el texano Circuito de las Américas como novedad), todas las estrellas (sobre todo españolas, con sus piques y «no me ajuntos» incluidos), nuevos modos de juego y una sensación de velocidad y hormigueo propia de los grandes días en las carreras. Por cierto, mejor la versión PS3 que la Xbox 360.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=NqvbjT3xRac[/youtube]

Para los amantes de los autos locos tenemos «Grid 2», heredero de la saga «Race Driver» (o, para los veteranos, «TOCA»), que también regresa a la parrilla de salida tras una temporada (un lustro en su caso) afinando bujías. Y la espera ha merecido la pena, ya que Codemasters le ha dado un pasaporte más internacional que nunca para celebrar vertiginosas carreras en pistas de todo el mundo. Aparte, los prototipos (ojo a los McLaren) se desbocan más que nunca, y el motor gráfico EGO y el sistema de control TrueFeel hacen buenas migas para conseguir unos acelerones, volantazos y derrapes de muchos quilates. Destacable también su explotación de las redes sociales, algo siempre a tener en cuenta en estos tiempos ultraconectados (y solitarios al mismo tiempo).

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Y, de propina, «Tour de Francia 2013», que este año se pone de tiros largos para celebrar su edición centenaria, notándose el esfuerzo en un acabado gráfico y técnico más depurado que el afeitado de Eduardo Manostijeras. Aparte, un mejor control (sobre todo en las curvas a tumba abierta), una estrategia sobre el terreno bien calibrada y modos de juego cooperativo y versus para marcar de cerca cualquier intento de escapada hacen de este juego todo un rey de la montaña, al menos. Y sin dopaje, claro. Lo dicho, que en la rueda está diversión, como decían en «El gran salto».

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«Combustión» ¿espontánea?

9 de cada 10 críticos de Forocoches la recomiendan tochamente

9 de cada 10 críticos de Forocoches la recomiendan tochamente

Ah, el cine español y el público, esa pescadilla que se muerde la cola, ese perro de San Roque que no tiene rabo, ese eterno rifirrafe zipizapesco, esa amistad peligrosa y no siempre con derecho a roce… Si haces cine de espaldas a la taquilla, malo (te niegan las subvenciones y hasta te cierran los Renoir), y, si confiesas tu vocación comercial, peor (te tachan de vendido y solo reconocen tu éxito escupiéndote en el ojo un «claro, no parece española»). Hoy aterrizan en la cartelera una pieza de cada cesto: el feísmo, pesismismo y tremendismo de Coixet en «Ayer no termina nunca» y el preciosismo, televisismo y sinapismo de Calparsoro en «Combustión». Curiosamente, el futurismo cae del lado de la primera. Coixet y Calparsoro, Isabel y Daniel, vaya dos patas para un banco. A mediados de los 90, cuando ya habíamos metido primera en este gremio juntaletras, «Cosas que nunca te dije» y «Salto al vacío» hicieron correr ríos de tinta y suspiros de gran esperanza blanca. Cine renovado, valiente, contracorriente, incluso kamikaze. Al cabo de los años, cada uno fue cogiendo su carril pero manteniendo su «sello» personal. Pero en «Combustión» la cosa descarrila y acelera que da gusto. O, al menos, gustirrinín.

El triángulo protagonista, más bonito que un San Luis (o San Pancracio)

El triángulo protagonista, más bonito que un San Luis (o San Pancracio)

Porque, caramba, ahora que caemos en la cuenta, lo más cercano en tiempo a esta película que había parido el cine español fueron las mamarrachadas tardonoventeras de Albacete & Menkes (los de «Más que amor, frenesí» y «Atómica», si alguien tiene la desgracia de acordarse de ellas), subproductos con vocación ansiosa de atrapar sangre joven y fresca en su telaraña francamente deshilachada. Pero ahora la cosa ha cambiado, gracias sobre todo al cable echado por la televisión y la «ficción nacional», generadora de un «star-system» (Mario Casas, Hugo Silva, Amaia Salamanca, Miguel Ángel Silvestre, Michelle Jenner, los cómicos chanantes, incluso la «generación alsa», con una Elsa Pataky que, curiosamente, ha acabado como musa de la saga «A todo gas», inspiración suma de nuestro filme de la semana…) que ha resultado ser agua bendita en taquilla y cuota de pantalla (grande). Y, en «Combustión», hay abundancia de esta savia nueva, con el añadido del emergente Alberto Ammann, protagonista a la sazón de «Invasor», la anterior película de Calparsoro estrenada, ríete del paro para algunos, hace menos de cinco mesecitos.

Será por videojuegos de carreras...

Será por videojuegos de carreras…

Tal estajanovismo y marcha forzada no se nota en absoluto en el resultado final: el guión de «Combustión» pudo haberse escrito en el reverso de alguna multa de tráfico, o en el posavasos de un gin tonic de un garito de moda. A veces da la impresión de que, con unos cuantos carteles estilo cine mudo, hubiese bastado para narrar las correrías de un pardillo que cambia de bando (de timado a timador) con la mayor facilidad del mundo; la trama solo se complica cuando el «cerebro» de la operación (un Ammann cuya cara de bachiller aplicado juega en su contra) se mete en líos por una carrera ilegal telegráficamente amañana. Pero, vamos, esto es pecata minuta: lo realmente importante son las escenas de velocidad y sexo (aunque Adriana Ugarte se aplicaba más en «Castillos de cartón») que salpican el metraje a ritmo de Carlos Jean, su puesta en escena muy videojuguetera («Need for speed», «Midnight club», el inminente «Grid 2» y los que os apetezca incluir) y el look impecable (hasta un taller mecánico parece un showroom de Barquillo) del que hace gala en todo momento. Por cierto, si uno es madrileño puede divertirse un rato localizando el callejero por el que galopan los bólidos (en escenas francamente espectaculares, sobre todo la primera con Álex González al volante) e imaginárselo en hora punta, en su salsa y densidad. En fin, suerte en la taquilla (aunque se antoja complicado competir con la ya cansina «Iron Man 3», a pesar de Ben Kingsley haciendo de Fu Manchú tres delicias) y, si no, los productores podrían poner una granja avícola con todos los gallitos que sueltan sus actores (menos el argentino, manda narices).

"La caza", de lo poco potable de la cartelera

«La caza», de lo poco potable de la cartelera

PD. Para no enrollarnos más, una recomendación: «La caza», lo último del danés Thomas Vinterberg, el de «Celebración» (la mejor de aquel díver experimento con gaseosa que fue el Dogma 95; nunca olvidaré cuando la vi a las 9 de la mañana en el Festival de Gijón del 98, y al día siguiente «Pi», y por la noche «Los idiotas», y la espicha, y la sidra, y el Molinón, y el Cánovas, y las fabadas en Tino el «Roxu»… qué tiempo tan feliz). Cómo cualquier vida honesta se puede ir por el sumidero por una mentirijilla de una cría pequeña y la paranoia cobarde de la multitud. Magistral Mads Mikkelsen con ese toque «Perros de paja» (incluso «Manhunt», de lo mejorcito del catálogo RockStar) e impactante en algunas escenas (la del coro de Nochebuena justo antes de la imagen de arriba) que se clavan como astillas en la uña. Moraleja: como dijo Hitchcock, mejor no trabajar con niños (ni animales, claro). Buen fin de semana.

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