Petromortadelos

Hacer animación en España no siempre es llorar

Hacer animación en España no siempre es llorar

A veces, solo en rarísimas ocasiones, el espectador tiene la sensación de que han hecho una película exclusivamente para él, como el concierto que ha dado hace poco Dylan para un único fan o los bailes privados de alguna lumi en “GTA V”. Si quien me lee (si es que me lee alguien) pertenece a la generación de los 70-80, que no es ni mejor ni peor que todas las anteriores y posteriores, tendrá ese pálpito al ver “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”. Una película que convierte la pantalla en un pop-up burbujeante, de puro festivo y estallido, a imagen y semejanza de los gloriosos ingenios que Ibáñez parió mientras trabajaba en esa oficina siniestra (como se muestra en “El gran Vázquez”) que fue Editorial Bruguera. Todo esto ya lo experimentamos hace más de una década de la mano del mismo director de orquesta, Javier Fesser, que tuvo el insólito acierto de inventarse el cine-tebeo en carne y hueso, de forma mucho más locuela y perfecta que otros intentos anteriores (“Astérix y Obélix”) y posteriores (“Zipi y Zape y el club de la canica”).

Bacterio y el Súper (por poco el de "Gran Hermano"), secundarios de lujo en la nueva aventura de las calamidades calvas por excelencia (no nos referimos a Montoro y Wert)

Bacterio y el Súper (por poco el de “Gran Hermano”), secundarios de lujo en la nueva aventura de las calamidades calvas por excelencia (no nos referimos a Montoro y Wert)

Pero es que este nuevo mortadelo de Fesser es de animación, ese género que nunca ha acabado de arrancar en España, a pesar de intentos dignos (“Nocturna”, “Los Reyes Magos”, “Chico y Rita”, “El lince perdido”) y otros ambiciosos experimentos con gaseosa (“Donkey Xote”, “Planet 51”, “Justin y la espada del valor”). Pero esta película es un punto y aparte, tanto en la técnica (impresionante 3D) como en el uso de los recursos cartoon para la cachondada fina: ese arranque con Filemón-James Bond, ese cuartel general urbanita, esa caja fuerte con candado (puro Fesser de “El secleto de la tlompeta” y “P. Tinto”), ese malo gorilero cabeza de chorlito, ese Jimmy argentino y palindrómico, esos guiños televisivos, ese gran doblaje de Karra Elejalde, ese “el aquello”… Un auténtico festín cómplice donde, desde luego, hay que estar por la labor de compartir sus gags y paridas benditas. Pero, si se encaja en el juego, el viaje en montaña rusa marca ACME es de lo mejor del año.

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El erizo infinito

Sonic y sus amigos vuelven a la acción por duplicado

Sonic y sus amigos vuelven a la acción por duplicado

Sonic vuelve por sus fueros. Y por partida doble, porque el erizo azul no se jubila ni se pide la baja anticipada o sabática. De hecho, en los últimos meses le hemos visto reinventándose por enésima vez en Sonic Lost World, esquiando alegremente con sus colegas en Mario & Sonic en los JJOO de invierno Sochi 2014 y, hace nada, conquistando la PS3 con su serial Sonic Adventures. Toda una medalla al mérito laboral la que merece el gachó. Pues, ahora, si no quieres caldo, toma dos tazas: Wii U y 3DS con, respectivamente, El ascenso de Lyric y El cristal roto. Dos episodios nutritivos y hermanados de su saga Sonic Boom donde vuelve a demostrar que, a pesar del tiempo, nuestro héroe no tiene asomo de achaques ni artrosis sino que lucen alma comiquera y cartoon, aparte de servir de sendos acercamientos al universo Sonic de última hornada, con auténtico aroma japo (han sido desarrollados por Big Red Button y Sanzaru Games) y que proponen nuevos looks y contenidos para los protagonistas más carismáticos de la saga, como Miles Tails Prower, Knuckles, Amy Rose, Shadow, Sticks o, cómo no, nuestro estrella indiscutible Sonic.

El apartado gráfico es de lujo, sobre todo en la versión Wii U

El apartado gráfico es de lujo, sobre todo en la versión Wii U

Y cada título con su propia línea argumental, claro: En El ascenso de Lyric, centrada en la eterna lucha contra el malvado Dr. Eggman, que llevará a la pandilla a una misteriosa isla en la que la pandilla tendrá que acabar con las Chaos Crystals, armas de destrucción de todo lo orgánico. Por su parte, en El cristal roto, tendremos que rescatar a Amy de las garras de Lyric y desentrañar el secreto de un Cristal de Energía extraviado. También cada juego presenta sus propias características y ADN: la tajada Wii U es la más espectacular y vistosa del dúo dinámico. No hay más que ver su look galáctico y mech y sus escenas de acción sin cuartel. Pero, aparte de un estilo más depurado, y de unos escenarios amplios y niquelados, tendremos la oportunidad de reencontrarnos con el espíritu de la saga a base del género plataformero puro y duro, así como de exploración y jefes finales y un multijugador jugoso. Por su parte, el cartucho 3DS nos propone un típico, y clásico, juego de plataformas 2D marca de la casa, y que recuerda a legendarios títulos de Sega Genesis que tantas tardes de gloria retro nos han dado. Eso sí, con mayor presencia de puzzles, escenarios y niveles más amplios y unos controles y jugabilidad que se adaptan a las características de la consola portátil. En definitiva, dos divertidas y felices oportunidades para dar otra vuelta de tuerca a la vida y milagros de uno de los cracks de este cotarro.

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Todos muertos

Un nuevo zafarrancho zombi invade la isla más paradisíaca del mundillo

Un nuevo zafarrancho zombi invade la isla más paradisíaca del mundillo

Queda claro una vez más: los muertos vivientes que vos matáis gozan de buena salud. Y es que, entre tanto zombie que nos rodea, desde fiambres ilustres resucitados una y otra vez a cadáveres políticos y televisivos que no paran de dar la murga y deambular, aunque mantengan la cabellera engominada, el género terrorífico especializado en tan ilustre tema sigue dando mucha guerra. Y de la buena, como demuestra “Escape Dead Island”, inquietante y desenfrenado eslabón perdido entre el primer episodio de la saga (lanzado hace tres años y que revitalizó cosa fina el tumulto zombie) y la anunciada secuela. Así, nos toparemos con un spin-off repleto de misterio y supervivencia que cuenta cómo Cliff Calo se hace a la mar para documentar los inexplicables acontecimientos que, según los rumores, han ocurrido en Banoi. Al llegar a la isla de Narapela, perteneciente al archipiélago de Banoi, descubre que las cosas no son lo que parecen. Atormentado por pesadillescos déjà vú, Cliff tendrá que encontrarles sentido a lo largo de todo el juego – una y otra vez, que le llevarán a desentrañar los orígenes del brote zombie.

Las armas de fabricación casera y el peculiar look son dos de los aspectos clave del juego

Las armas de fabricación casera y el peculiar look son dos de los aspectos clave del juego

Con el encanto “old school” de la generación anterior, el juego combina secuencias cinemáticas con viñetas comiqueras, e incluye todas las características clave de un juego de “Dead Island”, como los viscerales combates cuerpo a cuerpo en un entorno paradisíaco y, además, añade un nuevo aspecto al universo zombie. Los estilos visuales inconfundibles de la saga (esa mezcla entre gore y “El lago azul”) acompañan al jugador en su lucha contra la locura a medida que desvela los secretos del universo “Dead Island”, y nos obligan a agudizar el ingenio a la hora de buscar y fabricar nuestras propias armas (y aprovechar los arsenales diseminados por la isla) para aniquilarlos de singulares formas. Aparte de las hordas de no muertos, también tendremos que hacer buenas migas con otros personajes de la batalla, como Devan, Linda, Xian Mei, Faith o Aaron, que nos ayudarán en nuestra aventura. Exploración, sigilo, combate y leña de la buena se confabulan para un título que es mucho más que un aperitivo a la espera de “Dead Island 2”. Que aproveche el festín y ojo con los brazos y piernas sueltos.

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Pasando hambre

La Jenny, blanca y radiante antes de volver al Distrito 13

La Jenny, blanca y radiante antes de volver al Distrito 13

Aún recuerdo cuando, hace casi tres años, la Warner trajo a una semidesconocida (pese a haber sido ya nominada al Oscar), simpaticona y algo rolliza actriz llamada Jennifer Lawrence para promocionar una película basada en un best-seller teen que atendía al nombre, para servidor aún más ignoto, de “Los juegos del hambre”. La moza se mostró agradable y algo tímida ante la cuadrilla de plumillas (eran los tiempos felices cuando aún recibíamos visitas, semana sí, semana también, de estrellas de Jolibú, ¿verdad Pablo Motos?), sin imaginarse el chocolate que se le venía encima: baños de masas, celebridad brutal, premios (al fin la estatuilla de la Academia por su chaladita en “El lado bueno de las cosas”), fotos robadas en pelota picada… Mejor -o no- para ella, aunque esperemos a que pasen los años y a ver cómo queda este meteórico ascenso, pero la verdad es que la película que la catapultó a la gloria me pareció una bobada monumental, a veces chirriante (dolía ver a un gran actor como Stanley Tucci entre pelucones y ropajes imposibles), una distopía de esas tan de moda que no le llega a la suela de los mocasines a “Battle Royale” aunque, eso sí, más interesante que la infame saga “Crepúsculo”.

Tan poca pasión me levantó que ni vi la segunda entrega, “En llamas” (igual en el Plus cae en una tarde tontorrona), y no creo que corra a ver esta “Sinsajo. Parte 1”, donde la prota Katniss vuelve al pulgoso Distrito 13 después de destrozar los nazis Juegos del Hambre de marras, y que encima se queda a mitad del camino del final para alargar más la gallina de los huevos de oro. Menos aún tras leer algunas críticas que la ponen a caldo, y a pesar de que sea uno de los ultimísimos trabajos del genial Philip Seymour Hoffman, que también sufrió del vampirismo a lo Ed Wood de los voraces productores, por lo visto. Pero, en fin, que la peli arrasará en taquilla y eclipsará al resto de estrenos, entre ellos la última de Ken Loach, ese marciano hoy en día. Para eso, mejor repescar “Orígenes”, de lo mejorcito en la cartelera. O salir a pasear al Retiro, que parece que hace bueno.

Así se las gastaba el papá de Asia en sus buenos tiempos

Así se las gastaba el papá de Asia en sus buenos tiempos

PD. Si optamos por esta última opción, mejor con un buen libro bajo el brazo. O dos. Por ejemplo, las espléndidas monografías consagradas a dos cracks del terror azzurro (y otros subgéneros exploitation) como Darío Argento y Mario Bava que acaba de publicar T&B Editores. Sangre (a veces de horchata), respingos giallos, chicas boom en apuros, exorcismos aspaventeros y clasicismo serie B a raudales para reivindicar una forma de fantaterror prácticamente extinguida entre tanto blockbuster de chichinabo.

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Ómnibus NES

Mario y sus acólitos, de nuevo en territorio portátil Nintendo (hoy como ayer)

Mario y sus acólitos, de nuevo en territorio portátil Nintendo (hoy como ayer)

Antes que nada, una confesión: nunca tuve una NES. Por aquellos años, mediados de los 80, mi afán jugón se dividía entre las tabletas vitaminadas Game & Watch y las casetes del Commodore. Pero, la verdad, todo el mundo ha tenido una NES incluso sin saberlo. ¿Quién no ha jugado alguna vez al “Dr. Mario”, al “Punch Out”, al “Metroid”, al “Kirby”, al “Zelda” o a tantas glorias históricas en su versión original, sin conservantes ni colorantes? Pues eso es lo que propone “Ultimate NES Remix”: un ejercicio de nostalgia concienciada y sana a base de colocar en la bandeja de entrada un puñado de clásicos de la legendaria consola de Nintendo y refrescarnos la memoria histórica con un montoncito de pruebas y niveles en plan minijuegos “wariófilos” para que el pique y el enganche esté asegurado.

Una avalancha de niveles y minijuegos con sabor genuinamente vintage

Una avalancha de niveles y minijuegos con sabor genuinamente vintage

Un total de 250 niveles de 16 juegos NES incontestables bien arrebujados en nuestra 3DS (o, mejor, 2DS para apreciar mejor el look vintage) y que pueden saber a poco (sobre todo en algunos casos como el “Punch Out”, con solo siete asaltos) al que busque jugar a los títulos al completo. Pero este es otro reto, otra filosofía: recalentar vuelta y vuelta unos clásicos que, por mucho que les recicles, no pueden hacer otra cosa que fascinar. El resultado es una avalancha en racimo de entretenimiento puro y duro, que llega a su paroxismo con los niveles Remix, y con ADN de la casa (musiquillas pegadizas, recompensas y monedas, avances y golosinas desbloqueables…). Un pasatiempo imprescindible para las esperas en el bus, en la consulta del dentista, entre zapeo y zapeo, etc.

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Más Los Santos que nunca

"Grand Theft Auto V", explosivo y llameante en su salto next-gen

“Grand Theft Auto V”, explosivo y llameante en su salto next-gen

“Grand Theft Auto V”, el mejor juego de 2013 vuelve a rugir en 2014. Por obra y gracia del reciclaje “next-gen”, nos reencontramos con el trío calavera por excelencia de la temporada pasada: Trevor, Franklin y Michael volverán a vivir una pesadilla cruzada antes de Navidad (o la cuesta de enero en versión PC) en busca de su atraco perfecto y de la redención de sus miserables vidas. Y es que, igual que otras franquicias como “The last of us” o “Sleeping Dogs”, “Grand Theft Auto” no ha resistido la tentación de darse un bañito HD y limpiar un poco las malas calles de Los Santos para celebrar el estreno de la saga más pendenciera y genial en Xbox One y PS4. Pero, como se puede intuir fácilmente, Rockstar es mucho Rockstar y no se conforma con despachar a sus fieles un “simple” lavado de cara aunque, por descontado, el subidón gráfico es brutal, con escenarios rediseñados, efectos climáticos y acuáticos más logrados (esa lluvia casi bíblica y a lo “Taxi Driver” sobre el asfalto), personajes y animales mejor animados, más movimiento en locales, cines y clubes (ese Unicornio de Vainilla tan movidito) y, en fin, una remasterización completa de su andamiaje.

Michael, Trevor y Franklin volverán a vivir animadas aventuras en territorio "next-gen"

Michael, Trevor y Franklin volverán a vivir animadas aventuras en territorio “next-gen”

Como siempre, tratándose de la madre de todos los sandbox, el mayor atractivo de esta nueva versión reside en darse un garbeo por Los Santos y alrededores y disfrutar de la florida fauna a nuestro alcance. Por eso, tendremos una ciudad más vivita y coleante que nunca, con el tráfico más insoportable y más variedad de friquis por las calles. Pero ojo porque el mundo rural también se amplía, con vida salvaje extra, nuevo sistema de vegetación y sorpresas a porrillo, como aliens, monos, casinos, zombis, cinefilia. Aparte, y sobre todo, los fans podremos gozar con novedades y detalles tales como unas estaciones de radio actualizadas (con un centenar de nuevos temas y remezclas de “pinchadiscos”) para redondear aún más la gran banda sonora, nuevas misiones (principales y secundarias) y personajes más o menos episódicos, más armas, vehículos y actividades adicionales, compatibilidad con PSMove, posibilidad de jugar en primera persona reinventando los cimientos de la franquicia y, sobre todo, un modo online ampliado, denso y fluido a la vez y en continua evolución y desfase.

El parque automovilístico también se ha renovado a fondo, desde cochazos tremendos a Smarts coches de choque

El parque automovilístico también se ha renovado a fondo, desde cochazos tremendos a Smarts coches de choque

Una vez superado el impacto inicial, nos volvemos a encontrar con el entrañable trío de pícaros Michael, Franklin y el inenarrable Trevor, también con looks mejorados pero con sus mismas miserias, ambiciones y familias mugrientas. El argumento, trifurcado y con sed de dinero y gloria, sigue fielmente la biblia del juego original, con variaciones sutiles y algunas misiones secundarias (esos extraños y locos aún más desquiciados y colgados), pero es en los matices donde se nota el gran trabajo de Sam Houser y sus chicos: nuevas armas disponibles, más variedad de actividades (desde yoga a paracaidismo, pasando por triatlón, golf o tenis), de tatuajes, de peinados, de coches (desde Smarts a Dukes, sin olvidar otros vehículos como hidroaviones Dodo o un dirigible fantástico), de emisoras de radio (hasta 17, con 150 temas adicionales)… Y ojo con hacerse una tortilla de peyote en algún picnic campestre o revivirás las fábulas de Esopo como nunca habías imaginado. En fin, una auténtica barbaridad al alcance de nuestro mando, que reacciona con más fluidez y cariño que nunca ante un juego que ya es mucho más que un juego. Tal vez, un grito de guerra como la frase de Charles DOrléans: el mundo está harto de mí y yo estoy harto de él. Vuelve el rey del mambo, señoritas.

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Pablo, Pablito, Pablete

Escobar siempre disparaba primero y preguntaba después, ¿verdad Benicio?

Escobar siempre disparaba primero y preguntaba después, ¿verdad Benicio?

Los que adoramos la serie “El séquito” (menos su tontaina final, que al menos dejaba la puerta abierta para un spin-off con Ari Gold, crucemos los dedos) recordamos la jugosa trama argumental del protagonista para interpretar a Pablo Escobar. Lógico, porque el personaje del narco por excelencia es todo un caramelo: mesiánico, complejo, megalómano, diabólico, carismático… Por eso, no es de extrañar que en “Escobar: paraíso perdido” Benicio del Toro haya dado lo mejor de sí para bordar uno de esos papeles-bisonte que le vienen al pelo. Lo mejor del filme es que no intenta copiar otros estándares del género, sobre todo el “Scarface” de Pacino, sino que presenta a un Escobar omnipotente pero también crepuscular, cual Saturno devorando a sus hijos (o sobrinos, o lo que pille) para dejarlo todo atado y bien atado antes de ingresar en prisión, previo acojone al cura de turno incluido. Eso, más una trama a lo “Romeo y Julieta” con el chaval de “Los juegos del hambre”, que demuestra que también encierra un buen actor debajo de esa tierna apariencia (ojo a la escena, algo estirada, donde intenta dar su merecido a un granjero adolescente). Una peli bastante maja, o bastante mejor de lo esperado, que ése suele ser el baremo de exigencia más habitual hoy día.

Jeremy Renner, reporter Tribulete en apuros en "Matar al mensajero"

Jeremy Renner, reporter Tribulete en apuros en “Matar al mensajero”

Aparte, también se estrenan dos pelis con sabor veterano (no digamos clásico, que eso es otro cantar) y que dejan buen regusto al paladar: “Matar al mensajero”, un thriller periodístico tipo “Todos los hombres del presidente” (aunque ambientada en los 90) con un espléndido Jeremy Renner con problemas tras haberle pisado la cola de un dragón demasiado gordo y podrido. Ojo a las intervenciones de Paz Vega (a lo femme fatale con chorreras) y Andy García, al que teníamos algo perdido últimamente. Y, por otro lado, “Diplomacia”, una de esas partidas de ajedrez que tanto nos gustan (aunque a servidor los juegos de mesa, ni fu ni fa) con dos únicos intérpretes, estilo “La huella”. Aquí, un generalote nazi y un diplomático suizo que intenta convencerle para que no haga arder París en plan broche de fuegos artificiales para la Segunda Guerra Mundial. Un duelo al sol, o a la sombra de la Historia, francamente estimable gracias a la batuta sagaz del director de “El tambor de hojalata”. En fin, una sesión triple de cine de calidad para olvidarse de este fin de semana lluvioso y presuntamente deprimente que nos espera.

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Cantando el cuerpo eléctrico

Bienvenidos a la experiencia lunera y lunática más asilvestrada desde que Armstrong clavó la banderita

Bienvenidos a la experiencia lunera y lunática más asilvestrada desde que Armstrong clavó la banderita

Como quien no quiere la cosa, ya estamos a punto de tocar la baliza de la segunda quincena de noviembre, y con ello de acabar de pescar la gran ballena blanca de cada año: la temible y cebada campaña navideña. Antes de que resople, lo mejor es tomar nosotros oxígeno con otro de los juegazos del pasado mes de octubre: “Borderlands: The pre-sequel”, título que en este blog es casi de la familia y que seguimos recibiendo con los brazos abiertos por su chulería y su filosofía renovadora. Porque, hace algo menos que un lustro, los aficionados-devotos del FPS (ese género con eterna mala salud de hierro) nos quedamos boquiabiertos ante una burrada post-apocalíptica que dejaba a “Mad Max” y “Tank Girl” a la altura de los Osos Amorosos y Peppa Pig. Ya se sabe que 2K Games no da puntadas sin hilo, y rápidamente “Borderlands” se convirtió en un fenómeno de culto al que no tardó en brotarle una secuela igual de contundente. Ahora le toca el turno a la precuela de dicho “Borderlands 2”, otra carga de profundidad que nos sumerge en la luna de Pandora de la forma más salvaje y explícita imaginable a base de las dos claves maestras: disparar y saquear (o viceversa).

Acción desbordada e imaginaría delirante definen este shooter bizarro único

Acción desbordada e imaginaría delirante definen este shooter bizarro único

Así, la historia se centra en las vicisitudes de Jack el Guapo, villano de la anterior entrega, que tendrá que escapar de su exilio en Hyperion antes de empezar su escalada hacia el poder. Argumentalmente ubicado entre el “Borderlands” original y “Borderlands 2“, el juego nos ofrece la oportunidad de ahondar en los orígenes de los carismáticos villanos de la saga, así como de manejar una de las cuatro nuevas clases de personajes, entre las que se incluyen Wilhelm el forzador, Nisha la justiciera, Athena la gladiadora y, por primera vez, un prototipo de Claptrap listo para el combate. Todo ello, con el toque galáctico de una entrega que, aunque vaya de cibernética y futurista, le hace un “corte de mangas“ (cariñosamente hablando, claro) a las consolas de nueva generación. Y es que estos tíos van a su bola, y cualquiera les tose.

¿Pero no se había acabado ya Halloween?

¿Pero no se había acabado ya Halloween?

Uno de los atractivos más rotundos y evidentes de esta entrega lleva por la vía de su naturaleza “selenita”. Así, el espacio cero será un perfecto territorio comanche para nuestras fechorías, desde flotar por el aire con cada salto en gravedad baja mientras liquidamos en fila india a los enemigos del suelo hasta disfrutar de nuevas armas criogénicas y con el láser furioso. Aparte, también podremos motorizarnos y explorar el paisaje lunar, descubriendo nuevos vehículos ultradestructivos para ampliar los horizontes de caos sideral de este “angelito“. ¿Hace un “moonwalker” demencial? Toneladas de chatarra espacial, abundante mala baba y mucha violencia totalmente gratuita redondean un pasatiempo perfecto para esas melancólicas y tontorronas tardes otoñales. Y con generoso material descargable y nuevos personajes (ojo a este doble de Jack el Guapo) para hacer más extrema la experiencia…

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Buena Pista Social Club

La belleza y la elegancia al volante son dos de las claves de esta joya para PS4

La belleza y la elegancia al volante son dos de las claves de esta joya para PS4

Como todo lo bueno, se hizo de rogar (hasta dos veces) pero al fin aterrizó con alfombra roja y todo hará cosa de un mes. Y la espera mereció la pena porque “DriveClub” se ha convertido en el juego más vendido para PS4 durante octubre. Un reconocimiento que hace justicia a un título que devuelve a la consola de Sony su ilustre tradición de purasangres granturismos y con corazón de león y escamas de dragón. Evolution Studios (“MotorStorm”) han rizado el rizo de la experiencia de conducción “social” (de hecho, el título del juego es un hashtag, igual que la película “Chef” de este verano y tantas otras zarandajas tuiteras de la modernidad) al crear todo un club social para compartir, aprender y fardar con los usos y costumbres al volante de toda una comunidad de usuarios. Dicho de otra manera: el gran salto evolutivo de un género que empezó con un cochecito siguiendo un rail y que ahora se desarrolla a escala planetaria sin perder un ápice de elegancia y velocidad, que es lo que cuenta.

Aparte de su revolucionaria faceta online, también podremos gozar de una gran experiencia en solitario al volante

Aparte de su revolucionaria faceta online, también podremos gozar de una gran experiencia en solitario al volante

A finales de septiembre, los medios pudimos comprobar de primera mano cómo se las gasta este crack en la presentación que Sony organizó en el fantástico concesionario de coches de lujo Daytona GT, cerca del antiguo CEU de Claudio Coello (los redactores de “Aula 141” no te olvidamos). Allí, de la mano de Jamie Brayshaw, uno de los responsables del estudio y experto en redes sociales, descubrimos los intríngulis de un motor con el que tomaremos el control de los circuitos del juego, creándolos y compartiéndolos según 44.000 posibilidades distintas de crear eventos y retos para desafiar a otros jugadores. Desde luego, el concepto de juego vivo y en continuo crecimiento nunca se había aplicado de esta manera al género de carreras.

Hablando de carreras, ojo a los bólidos disponibles, del calibre del Ferrari 458, el GTA Spano o el Mercedes CLA 45 AMG que tuvimos la oportunidad de ver (y babear) in situ durante el evento. Y, ya metidos en harina (no todo lo bueno es online aquí), al probar el juego disfrutamos de otro de los elementos clave de “DriveClub”: su novedoso sistema de climatología dinámica, gracias al cual el jugador podrá alterar el clima hasta hacerlo completamente impredecible con lo que cada carrera será única. Una conducción magnífica y suave, unos gráficos sencillamente brillantes y una emoción en pista y en todo lo que nos rodea (gradas, detalles naturales…) hacen de este juego un punto y aparte en su raza y, desde luego, en la escudería PlayStation 4, que cada vez toma más músculo y más cerebro. Una joya, a pesar de los problemillas en PS Plus y nervios del estreno que acarrea un título de tal magnitud y ambición.

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Exterior iluminado, inmejorables vistas

Por si no tuvimos bastante con "Gravity", toma doble taza de CF metafísica

Por si no tuvimos bastante con “Gravity”, toma doble taza de CF metafísica

Si hay algún cineasta con la rara capacidad de dejarnos con el “culo torcío”, ese es Christopher Nolan. Lo descubrimos nada más nacer el siglo XXI con “Memento”, una fábula a contra-volapié que ya anticipaba por dónde iban sus tiros envenenados. Después de la reivindicable “Insomnio” (tal vez la última gran película de Robin Williams, y casi de Al Pacino), le tiraron los tejos “majors” con un encarguito de bigotes: resucitar a Batman, más que pachucho tras sus correrías con Robin y sus amigos pop. Marrón que Nolan solventó con nota en la trilogía de “El Caballero Oscuro”. Por si fuera poco, nos volvió a dejar con los ojos chiribiteros con dos abracadabras de lujo: “El truco final” y “Origen”. Ahora, el cineasta intenta, como no podía ser de otra forma, el más difícil todavía con “Interstellar”, de la que no podemos esperar más prodigios que en un mano a mano entre Asimov y Sagan.

Para empezar, el filme utiliza una revolucionaria fotografía anamórfica en 35 mm. y una película IMAX, combinación explosiva que deja al 3D en porretas y que nos permitirá echar una ojeada por un telescopio como si fuésemos chiquillos visitando el Planetario. Pero no solo de impacto visual vive “Interstellar”, porque entre la tripulación de la nave tenemos a varios primeros espadas del nuevo Hollywood: el meteórico Matthew McConaughey, las no menos astronómicas Anne Hathaway y Jessica Chastain y su majestad Michael Caine, un fijo nolaniano. Aunque, como siempre, se le ha ido la mano en el metraje y en la ambición (Kubrick solo hay y habrá uno, a estas alturas todos deberían saberlo), “Interstellar” es una de las propuestas más sugerentes de los últimos meses. Y, además, sales con la sensación de haber invertido óptimamente cada céntimo de lo que vale la entrada.

PD. Por cierto, si después del garbeo espacial queremos volver a la Tierra más cruda, no perderse “Justi & Cía”, la última película rodada por el jugón Álex Angulo y una pedrada de cine social a priori casi más contundente que “Dos días, una noche” (a los españolitos de hoy tenía que intentar mendigarles la pobre Marion Cotillard…).

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