Esto y lo otro

Ahora, con nuevo peinado para la Viuda Negra, atiende

Ahora, con nuevo peinado para la Viuda Negra, atiende

Se avecina un fin de semana fresco y desapacible, de esos en los que a uno le entran ganas de leer el último libro de poemas de Bukowski (“Ruiseñor, deséame suerte”) editado por Visor con un vodka con Seven-Up en la mano, o incluso descargarse algún juego sencillo pero irresistible como “LuftRausers” o “Towerfall Ascension” para acabar de brindar por los viejos tiempos. O incluso intentar algo de contacto humano para hacernos entrar en calor. Si todo esto no nos acaba de convencer, pues lo de siempre, al cine y allá películas:

“Capitán America: El soldado de invierno”. La primera entrega tenía gracia, sobre todo por el aroma retro y la presentación de un héroe carismático como pocos. Aquí la cosa se vuelve más thriller-pitote de hoy en día, como un verso suelto a la espera de la siguiente de “Los Vengadores”. Scarlett y Robert Redford (que anda desatado, el hombre) animan una función telegrafiada para atracarse a palomitas y olvidar hasta la próxima entrega del culebrón. ★★

Ante ustedes, uno de los carteles más chulos de la temporada

Ante ustedes, uno de los carteles más chulos de la temporada

“Enemy”. Denis Villeneuve (“Prisioneros”, “Incendies”) sigue progresando muy adecuadamente, aunque esta vez le toque en suerte adaptar una novela (“El hombre duplicado”) de ese plasta llamado Saramago, o Sara Mago según la condesa, o ex condesa. Tole-toles psicológicos a granel y la consagración de Jake Gyllenhaal, el mismísimo “Príncipe de Persia” de nuestras pesadillas cinejugonas. ★★★

“Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!”. Seguramente la mejor de la semana, junto a la polaca “Ida”: un serial cómico-dramático orquestado y protagonizado por el actor, dramaturgo y chico de oro (o enfant terrible con edredón de Sisí emperatriz) del momento en el cine francés: Guillaume Gallienne. Una madre castradora, un balneario con Diane Kruger de masajista dominatrix y el horror vacacional de La Línea de la Concepción son algunos ingredientes de esta pieza gourmet. ★★★

“Dos francos, 40 pesetas”. Nos cae bien Carlos Iglesias y nos gustó “Un franco, 14 pesetas”, esa sincera y emotiva película sobre la España emigrante estrenada cuando éramos ricos y “receptores” de inmigrantes. Ahora, vuelve a dar el paso cambiado con una secuela más humorística y que se queda en el epidérmico choque cultural con sabor a déjà vu. De todas formas, la recomendamos, igual que “Kamikaze”, el otro estreno español de la jornada. Que no se diga. ★★

Guillermito, y su voraz apetito cinéfilo (aka "Alto, o mi madre dispara en la entrepierna")

Guillermito, y su voraz apetito cinéfilo (aka “Alto, o mi madre dispara en la entrepierna”)

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Seattle supersonics

El prota de la historia echará chispas literalmente, aunque no pase de la FP

El prota de la historia echará chispas literalmente, aunque no pase de la FP

Aunque sigue con más energía que el alumbrado navideño en casa de los Tesla, a la Play 4 no le venía nada mal un chispazo extra como el que acaba de recibir gracias a una de sus franquicias más cañeras de los últimos tiempos. Porque “Infamous Second Son” ofrece exactamente lo que necesita la nueva consola de Sony: una exhibición de sus prodigios gráficos y jugones aplicado al género que mejor puede encajar con la nueva máquina: el sandbox de acción. La verdad es que la saga le venía como anillo al dedo, ya que las dos anteriores aventuras de Cole McGrath supusieron un magnífico sobresalto en la antigua PS3, ofreciéndonos un juego cañero y algo gamberro con un antihéroe carismático y múltiples recursos de acción y exploración. Y, ahora, todas aquellas buenas sensaciones se han confirmado y multiplicado en una tercera entrega que redondea la saga de Sucker Punch.

Aparte del espectacular entramado callejero, los combates también son de campanillas

Aparte del espectacular entramado callejero, los combates también son de campanillas

Empecemos por el argumento, que nos presenta a la raza de superhumanos cazados y encerrados por el Departamento de Protección Unificada ante el temor ciudadano. Cuando Delsin Rowe descubre sus poderes, se ve obligado a huir en busca de otros superhumanos para salvar a sus seres queridos del opresor D.P.U., que ahora le pisa los talones. Las decisiones que tome mientras tanto cambiarán el futuro de todos los que le rodean. Aparte de las habilidades de Delsin, uno de los grandes atractivos del juego es Seattle, la lluviosa ciudad cuna del grunge y de los Supersonics (no hemos podido evitar titular el post en honor a Payton y Kemp) que se muestra prodigiosamente recreada, desde el más mínimo grafitti hasta la millonésima gota de lluvia. Un trabajo gráfico impresionante y que multiplica aún más sus efectivos si consideramos los niveles de interacción (tendremos que peinar cada rincón para descubrir sus secretos y tesoros ocultos) y de efectos visuales que la otorga nuestro protagonista: desde escalar edificios envuelto en un aura eléctrica hasta absorber la energía de un cartel de neón, o incluso succionar el humor de una chimenea para salir flotando. Nos sentiremos auténticos magos Aladinos en una ciudad de las maravillas dispuesta a nuestro capricho y disfrute.

Ante este panorama, solo hay que fijarse en la expresividad en los ojos de los peatones ante nuestras hazañas para darnos cuenta de que, sí señor, estamos ante un juegazo de la nueva generación. Al fin. Aparte de estos abracadabras, la mecánica también nos ofrece la posibilidad de comportarnos bien o mal, eligiendo así las misiones y los objetivos de marras. Ojo a las escenas de combate, algunas francamente espectaculares, y al ingenioso componente puzle y QTE que no puede faltar en un episodio como éste. Eso, además de la vertiente sonora y musical, a la altura de las circunstancias (ojo al doblaje, igualmente fantástico) y que ayudan a añadir más decibelios de potencia a un título que nos palpita en las manos. Lo dicho, un auténtico must para los seis millones y pico de usuarios de la PS4, y muchos más que adquirirán la consola solamente para disfrutar de este aprendiz de brujo con más chispa y libre albedrío que nunca. Chapó.

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El Budapest y el portugués

Anderson jugando al "Quién es quién", edición marciana de entreguerras

Anderson jugando al “Quién es quién”, edición marciana de entreguerras

Ya, sabemos que el fin de semana viene calentito, con el Madrid-Barça del domingo y las romerías-protesta del sábado pero, pese a todo, si algún ocioso reúne el dineral suficiente para ir al cine, puede encontrar cosas interesantes y alguna perla deslumbrante. A saber:

“El gran hotel Budapest”. El gran Wes Anderson sigue pastoreando gamusinos en su loco, loco microcosmos. Después del despertar a la adolescencia afrancesada en la deliciosa “Moonrise kingdom”, ahora urde un enredo prácticamente austrohúngaro salpimentado por robos de cuadros, siestas de balneario y  un reparto impresionante. Si no fuera por gente así… ★★★★

“Non-stop”. Mientras que unos optan por las sutilezas y los hipocampos, otros siguen entrando como elefantes en una cacharrería. Por ejemplo, Liam Neeson, ese action hero geriátrico que aquí desmonta a unos malos malísimos en pleno vuelo. Ríete del misterio del avión malayo. Esto es de ver para creer. Por si alquien quiere ampliar datos, he aquí mi crítica en CINEMANÍA, que me quedó muy salada (no, no tengo abuelas). ★★

“Byzantium”. Aprovechando la debilidad de la concurrencia bloguera por el vampirismo a las finas hierbas (o por las rifas salerosas), he aquí este regreso de Neil Jordan a los colmillos afilados, sensuales y sofisticados, ese subgénero al que la saga “Crepúsculo” ha herido de muerte -aunque también pertenece a otro subgénero, el de “Saoirse Ronan poniendo ojazos al horizonte”-. No está mal aunque le falta un hervor, al menos esa impresión me dio mientras la veía anoche de preestreno en el Plus, zapeando con la odisea del señor Alcántara en el apartahotel single. ★★★

“La hermandad”. Qué tiempos cuando el cine español de terror se liaba la manta a la cabeza con historias para no dormir y para mear y no echar gota. Ahora, con rodar una secuela de “REC” cada dos años va que chuta. Para que no se diga, he aquí esta ópera prima con monjes siniestros, escritoras regomeyas y Lydia Bosch como marca blanca de Belén Rueda. ★★

Gemma Arterton, de Gretel a vampiresa meretriz

Gemma Arterton, de Gretel a vampiresa meretriz

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Caída y auge de Spira

Dos de las mejores piezas finalfantásticas, de dulce

Dos de las mejores piezas finalfantásticas, de dulce

Los grandes momentos están para revivirlos y, si puede ser, mejorarlos. Y qué duda cabe que uno de los highlights que más estremeció a los fans de “Final Fantasy”, y a los gourmets jugones en general, fue el décimo episodio de la franquicia, seguido por una secuela que también impactó en nuestra memoria. Ahora, diez años después de aquello, Square Enix a tenido a bien resucitar “Final Fantasy X/X-2 HD Remaster”, una dupla excepcional que, aparte de su lavado de cara a conciencia, traerá levantará oleadas de grandes recuerdos, tanto para PS3 como para PSVita. Nos quedamos, eso sí, con la versión portátil, ya que tiene mucho mérito y talento el proceso de miniaturización de los fantásticos escenarios de Spira o la isla de Besaid al alcance de nuestra mano. Recordemos los argumentos de ambas aventuras, centradas en la zangolotina figura de Tidus una estrella del Blitzball que es testigo del ataque de un extraño ser llamado Sinh a los habitantes de su ciudad. Ayudado por Auron, Tidus escapa por los pelos, refugiándose en un extraño paraje en ruinas donde conoce a una misteriosa chavala llamada Rikku, con la que tendrá que resolver el intrincado rompecabezas de la destrucción de Zanarkand, su hogar, y librar a Spira de la amenaza milenaria de Sinh.

Ambos títulos lucen como nunca en la versión PS Vita

Ambos títulos lucen como nunca en la versión PS Vita

Un torbellino de emociones que se extiende en la continuación del juego, que nos muestra a Spira dos años después de La Calma tras la destrucción de Sinh, y con un pitote entre sacerdotes, legionarios, invocadores y demás fuerzas vivas del lugar. En esta ceremonia de la confusión nos topamos con Yuna, antigua invocadora de la isla de Besaid, donde acuden Rikku y Yuna con una esfera misteriosa que puede cambiar el “oremus” de su mundo en un periquete. Para desfacer el entuerto, formarán un grupo de Caza-esferas llamado “Las Gaviotas” (que tiene nombre de banda de canción del verano), y peinarán todo Spira viviendo trepidantes aventuras y, sobre todo, de muy buen ver gracias al excelente trabajo de remasterización de los originales en PS2, que aporta a los escenarios, mundos y cielos una majestuosidad y riqueza insólitas.

Aparte, también hay que destacar que ambas versiones son las ediciones internacionales de los juegos, sobre todo “FF X-2”, que por primera vez sale de Japón con las alforjas cargadas de contenidos adicionales que no se incluyeron en la versión original. Ojo también a la banda sonora, con más de 60 temas convenientemente actualizados y remasterizados en alta definición. También podremos disfrutar de una interconexión completa entre PlayStation 3 y PlayStation Vita, tanto para trofeos como para partidas guardadas vía PlayStation Network. Y, hablando de la versión PS3, incluirá los dos juegos en un único disco, siendo posible escoger entre la versión estándar y la versión especial “Limited Edition”, que incluye un libro de arte de 48 páginas exclusivo, que contiene bocetos del diseño de los juegos, comentarios de los equipos de desarrollo de los juegos originales y un mensaje especial de parte del productor Yoshinori Kitase. En fin, una perla al cuadrado que vuelve a brillar más pulida y deslumbrante que nunca. Después de “Lightning returns”, la leyenda continúa.

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Tenemos que hablar de Matthew

Quien ríe el útimo ríe mejor, ¿verdad Mc?

Quien ríe el útimo ríe mejor, ¿verdad Mc?

Un viernes más, ni mejor ni peor sino todo lo contrario, con el cielo revuelto y el horizonte de todo menos de grandeza. Así que lo mejor es ir al cine y ser felices viendo cómo los de la pantalla tienen problemones de verdad, aunque desde luego sean de mentira. O basados en hechos reales, como Ron Woodroof, un vaquero machote a quien, a mediados de los ochenta, se le cayeron las brújulas al barro al descubrírsele el SIDA, esa enfermedad de yonquis y maricones (según él, claro). Luego, el hombre se serena, colabora con la causa (y contra el monopolio farmacéutico) y hasta se hace colega de un travesti de postín. Así se las gasta “Dallas Buyers Club”, película que vuelve a poner en solfa los criterios de selección de los académicos de Hollywood: ¿quién hubiese merecido llevarse el gato al agua, un filme ganador de los premios a la mejor actriz secundaria y el mejor guión adaptado (véase “12 años de esclavitud”) u otro con los principales premios de actuación masculina, y el de maquillaje de rebote (el que nos ocupa)? Por no hablar de los siete de “Gravity”, todos técnicos y el director de propina (si el Kubrick de “2001” levantara la cabeza 15 años después de su muerte…). Pero, en fin, en una “cosa nostra” donde dos ilustres académicos confesaron haber votado “12 años” sin verla, todo es posible. Así que lo mejor es disfrutar del recital de dos resucitados como Matthew McConaughey y Jared Leto y que siga el rodeo. Aparte, también tenemos algún que otro estreno majete:

La verdad es que "Bienvenidos al norte" tenía más gracia que esta retahíla de chistes regionales de gasolinera

La verdad es que “Bienvenidos al norte” tenía más gracia que esta retahíla de chistes regionales de gasolinera

“8 apellidos vascos”. A Emilio Martínez Lázaro muchos le debemos buena parte de nuestro enamoramiento con el cine español de los 90 merced a “Amo tu cama rica” y “Los peores años de nuestra vida”. Ahora, vuelve con otra comedia de choque geográfico que seguramente tendría que haber dirigido su guionista, Borja Cobeaga (“No controles”, “Pagafantas”). Encima, el dúo protagonista no pega ni con cola, aunque Karra Elejalde y sus “venadas” salva la (catódica) función a ratos. ★★

“La bella y la bestia”. ¿Hace falta otra versión después de las insuperables, cada una en su estilo, de Jean Cocteau y la Disney? Pues seguramente no, y más aún cuando se quiere poner un pie en el público infantil peluchero y otro en el adolescente tolkiano a costa de lo que sea. Y, claro, al final se pierde el paso y se cala uno hasta los huesos. Curioso cambio el de la novia de Adéle, la del pelo azul. ★★

“Una vida en tres días”. Jason Reitman confirma los peores augurios entrevistos en “Up in the air” y hasta en “Young adult” (“Juno” era más de Diablo Cody) con este pastelón indigesto que, con solo ver el póster, dan ganas de echarse a temblar. Pese a Kate Winslet, y a un desubicadísimo Josh Brolin, el romance hace aguas por todos los lados (aunque a Tony Berrinches le haya gustado). ★★

“Pelo malo”. Ahora que Venezuela está hecha unos zorros, al menos le queda el consuelo de firmar buenas películas, como ésta ganadora de a última Concha de Oro en San Sebastián. Realismo social poco mágico e infancias rebeldes (al menos en cuestión de peinado) dignifican la cartelera. Como también lo hace otra historia mínima, “Las maestras de la República”, flamante Goya al mejor documental, ese género que estaba tan de moda hace unos años y ahora, ay ahora... ★★★

Bella y bestia son... Y con Edu Noriega de tercera pata, mira a ver

Bella y bestia son… Y con Edu Noriega de tercera pata, mira a ver

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Jurassic art

Dorado y vangoghiano, este Yoshi vale su precio en oro

Dorado y vangoghiano, este Yoshi vale su precio en oro

Queremos tanto a Yoshi… Pocos personajes tan entrañables y, a la vez, solventes, carismáticos y camaleónicos. Porque, a lo largo del tiempo, nuestro dinosaurio preferido ha sabido trascender su papel de canguro transportista para convertirse en uno de los ídolos y los renovadores del universo nintendiano, que se dice pronto. De hecho, su primera aparición en “Super Mario Bros. 2: Yoshi’s island” allá por el 95 marcó un punto de inflexión en la historia del género plata formero, al dotarlo de un plus de imaginación, agilidad (el bicho es todo un velociraptor con cara de ángel), nuevos trucos y recursos (esos bloques de arcilla destructibles o esos suelos de fango movedizo) y, sobre todo, su arma más carismática: los huevos moteados y coloridos que irá recolectando a cada paso y con los que destruirá a los enemigos o a diversos obstáculos gracias a una puntería que ni Guillermo Tell. Una auténtica gloria de la NES cuyas sucesivas versiones en N64 (“Yoshi`s story”) o DS (“Yoshi touch & go”) nunca estuvieron a la altura del concepto original. Así que, como no podría ser de otra forma, era hora de volver a sus orígenes y reinventarlo gloriosa y golosamente.

Las líneas maestras plataformeras del clásico original se respetan a rajatabla

Las líneas maestras plataformeras del clásico original se respetan a rajatabla

Y justamente eso es lo que hace “Yoshi’s New Island”, un esperado título producido por Takashi Tezuka, el director creativo del juego, que no solo ha pretendido un “copy-paste” en 3D sino que ha planteado toda una secuela como mandan los cánones y los (auto)homenajes. Así, en este nuevo capítulo, Baby Luigi ha sido capturado una vez más, dejando la responsabilidad de proteger a Baby Mario y mantenerle fuera de peligro al siniestro y secuestrador clan de Yoshi. Un argumento que, como suele pasar en la casa, es una mera excusa para el auténtico meollo del juego: recorrer los encantadores y vistosísimos territorios, niveles y subniveles del juego por tierra, mar y aire (¿qué sería de un juego de Yoshi sin los globos y las nubes pasajeras?) acarreando a Baby Mario y saltando, corriendo y trepando por los variados terrenos sorteando todo tipo de fauna y flora peligrosa, desde plantas carnívoras a monos, puercoespines, pirañas… Uno de los aciertos indiscutibles del juego es su capacidad de mantener el magistral look original, creado a base de dibujos a lápiz con el espíritu de un mágico libro pop-up plagado de mariposas, demonios acuáticos, doblones de cartón y cien maravillas más.

Y no solo eso, ya que aquí la paleta gráfica se extiende con mucho arte hacia técnicas más elaboradas como la acuarela, las ceras o el óleo, en un despliegue visual fabuloso que, encima, en 3D luce más prodigiosamente. Aparte de los clásicos escenarios del juego original (la selva, la caverna llena de setas fabulosas, el volcán en llamas…), en esta versión destaca una nueva localización: Egg Island, un territorio con huevos de doble o triple yema ideal para usar los huevos gigantes llamados “Mega-Eggs” que convertirán en mantequilla bloques y tuberías, revelando así objetos ocultos como monedas y llaves. Y cuantas más cosas destruyamos, más alto estará el marcador “Mega-Egg”, pudiendo conseguir vidas extra. Por supuesto, no faltan los puzles, niveles ocultos y tuberías que encierran tesoros valiosos y monedas especiales, para añadir más diversión a uno de los juegos más brillantes de la temporada para la 3DS. Y todo, a ritmo de esas tonadillas irresistibles y pegadizas (a veces demasiado) marca de la casa. Este viernes, a disfrutar como enanos.

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Amistades moderadamente peligrosas

El Kinect Omnimax de "Her", flamante Oscar al mejor guión originalísimo

El Kinect Omnimax de “Her”, flamante Oscar al mejor guión originalísimo

¿Os acordáis cuando al cine le daba por adaptar cualquier videojuego “con posibles”? Como casi siempre, tal sarampión se debió a exprimir una efímera gallina de los huevos de oro (el éxito de las sagas “Tomb raider” y “Resident evil”, este último aún coleante), aunque la verdad es que los resultados dejaron mucho que desear (excepto “Silent Hill” y el experimento de “Final Fantasy”, y somos muy generosos), sobre todo por culpa del matarife de Uwe Boll, que Dios le tenga en su gloria (cinéfila, al menos). Después de que la gran “¡Rompe Ralph!” reabriera el debate, y de que “Her” lograra el primer Oscar de categoría para el subgénero videojugón (con todas las comillas y matices que queramos), parece ser que el séptimo arte vuelve a fijarse en el noveno: en menos de un mes llega la adaptación peliculera de “Need for speed”, y Sam Raimi acaba de anunciar que quiere poner sus expertas manos sobre “The last of us”. Esperemos que este proyecto no se quede en agua de borrajas, como otros tantos que repasamos en el nuevo e inminente número de MEGACONSOLAS (crucemos los dedos con “Assassin’s creed” y Michael Fassbender, ahora que se ha quedado sin estatuilla y tendrá la agenda más despejadilla). De momento, al turrón de cada viernes: la manita de estrenos más contantes y sonantes del día.

"Joven y bonita", pocas veces un título más justiciero

“Joven y bonita”, pocas veces un título más justiciero

“300: El origen de un imperio”. Hablando del tema, pocas películas con más alma de videojuego que “300”, auténtico beat’em up en las Termópilas que inspiró a no pocos mostrencos con espíritu deportivo y empresarial, aparte de una crítica en “El País” que pasará a la historia de la pedantería y la autosuficiencia. Ahora llega su precuela, con idénticos abdominales aerografiados, misma leña fascistoide, nulo factor sorpresa y, al menos, Eva Green de musa. ★★

“Las aventuras de Peabody y Sherman”. Estos simpáticos personajillos, descartes de las tardes con merienda de pan y chocolate y hormigas atómicas, resucitan en formato estelar animados por el buen oficio de Rob Minkoff y los tropecientos guionistas de DreamWorks. Cartoon espídico, con guiños y anacronismos espacio-temporales múltiples y con chute extra de vitaminas reconstituyentes para no dar tregua a los críos. Brillante envoltorio, ya se sabe. ★★★

“Emperador”. Un drama histórico y acartonado como el cutis de Tommy Lee Jones, que da vida al general MacArthur preparando la paz en suelo japonés tras la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Una lección con sabor a tiza rancia lastrada fatalmente por su tonelaje romántico y “melo” y por la horrible actuación de Matthew Fox. Lástima porque prometía. ★★

“Joven y bonita”. François Ozon sigue jugando a las casitas, esta vez con una muñeca dentro sencillamente primorosa (y modelo de perfumerías de Yves Saint-Laurent, no te digo nada). Ecos a “Belle de Jour” y mucha poesía de la carne afrancesada y de alquiler en una historia conmovedora y sensual. ★★★

“Oh Boy”. Uno de los debuts más celebrados del último cine europeo, que ganó de calle los “Goya alemanes”. Un blanco y negro fulminante es el foco de la vagabundeante historia de un joven berlinés que intenta buscar su sitio en este absurdo mundo. Suerte. ★★★

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Guante blanco, etiqueta negra

Sigilo y pies de plomo serán las claves para el gran golpe de Garrett

Sigilo y pies de plomo serán las claves para el gran golpe de Garrett

Si hace unos días glosábamos la importancia de 1984 en la historia de los videojuegos, 1998 no se queda atrás: grandes títulos como “Metal Solid Gear”, “Ocarina of time”, “Grim Fandango”, “Starcraft” o “Sonic Adventures” pusieron patas arriba el panorama y sentaron las bases del gran salto al siglo XXI. Entre todos, uno destacaba sobremanera: “Thief: The Dark Proyect”, una joya de un estudio pequeño como Looking Glass que, aparte de reinventar el género sigiloso, apostó fuerte con unas temáticas (desde mitología artúrica a zombis y comunistas) y mecanismos (ese juego de sombras) adelantados a su época. Un par de años más tarde llegó su secuela, más aventurera pero igual de fascinante, y en 2004 una tercera parte que cerraba una trilogía de oro. Una década después, el ladrón de guante blanco más legendario de la industria (con permiso de Sly Cooper) resucita por todo lo alto.

Los interiores son espectaculares y repletos de tentaciones para "distraer"

Los interiores son espectaculares y repletos de tentaciones para “distraer”

Porque este “Thief” (versión 2014) son palabras mayores rubricadas con pulso firme por Eidos Montreal, diseñadores de “Deus Ex Human Revolution“, y que nos pone en la piel, la capucha y el manto sigiloso de Garrett, un ladrón oscuro y solitario con unas habilidades prodigiosas que le harán hincar el diente a las joyas y secretos de una ciudad sumida en el caos y en la opresión por culpa de la milicia del malvado Barón, aunque con la esperanza de una revuelta callejera y sangrienta liderada por el revolucionario Orion. La épica “steampunk” y la grandilocuencia positiva son dos de las bazas de un juego a caballo entre la nueva y la “vieja” generación de consolas, con un diseño y un calidad gráfica de muchos quilates, pero que no desdeña sus componentes de puzle y acción a nuestro aire.

También contaremos con ayuda femenina experta en nuestras misiones

También contaremos con ayuda femenina experta en nuestras misiones

Porque la libertad de exploración y movimientos será esencial para que Garrett, junto a otros personajes como Basso o Erin, resuelvan las variadas misiones y retos, con la ayuda de mapas, armas (desde porras aturdidoras a flechas y pociones curativas) y con una toma de decisiones constate para poder acabar siendo sinvergüenza, pero honrado. Aparte de sus carismáticos protagonistas, mezcla entre “El fantasma de la ópera” y “Prince of Persia” (sin olvidar “Dishonored”), el gran activo y atractivo del juego son sus espléndidos escenarios, dotados de una arquitectura imponente y plagada de recovecos para poder llevar a cabo nuestras tareas “distraidoras”. El Mercado de Piedra, el Callejón de los Mendigos, la Torre del Reloj o las gárgolas imperiales son algunos de los enclaves casi legendarios con que nos encontraremos y de los que nos serviremos como Gotham a Batman. Concentración máxima y a exprimir el callejero se ha dicho.

Un virtuosismo arquitectónico que también se reproduce en los interiores, extremadamente detallados para poder “mangar” todo lo que brille a nuestro alrededor, y donde tendremos que ir con pies de plomo para no alertar a personajes (o a pájaros enjaulados) si no queremos enfrentarnos a la guardia armada en bloque. Y ojo porque tiran a dar. Si a todo ello le sumamos agradecidos giros argumentales, gran apartado sonoro, personajes secundarias que proponen subramas no menos ingeniosas (las del tabernero, la reina de los mendigos…) y recursos óptimos como la Gema de Luz, estamos ante una de las primeras joyas del año y uno de esos juegos que nos invitan a seguir y seguir avanzando, aunque nos den las tantas de la noche. Ya se sabe que, entre tinieblas, Garrett y cía están como peces en el agua.

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